La bancada frenteamplista no votará la venia del ex diputado Washington Abdala, como embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA): y será la primera de esta legislatura que no se votará por unanimidad.
A diferencia de lo que ocurrió con el recientemente designado embajador uruguayo en Argentina, Carlos Enciso, la bancada opositora analizó el tema en los últimos días y decidió «recoger más información» y hacer una «valoración política» sobre su trayectoria y su idoneidad para ejercer el cargo, explicó el senador de la Vertiente Artiguista, Enrique Rubio, a La Diaria: mientras que Enciso «tiene una trayectoria política conocida y previsible», Abdala «ha tenido períodos de muy diversas características» y no se tiene claro «cuáles son sus posturas, qué discurso ha asumido o qué calificaciones ha hecho sobre otros».
La bancada de izquierda «visualiza» que la intensa actividad que ha tenido el ex diputado en redes sociales podría conducir al país hacia algún tipo de escándalo.
«NO CUMPLE CON EL PERFIL NI TIENE UNA ACTITUD MESURADA»
En los últimos años, el candidato a embajador volcó allí duros cuestionamientos al presidente argentino Alberto Fernández, a la vicepresidenta de ese país, Cristina Fernández, y sostuvo en Twitter el 3 de julio de 2018 que los mandatarios de Colombia y México, Iván Duque y Andrés Manuel López Obrador, respectivamente, ganaron por la «fatiga» que produjo el poder de turno en ambos países. Respecto del actual presidente argentino, Abdala escribió el 31 de mayo del año pasado, cuando Fernández estaba en campaña, que venía «dictando cursos de Cabriola voladora, de transfuguismo acelerado y de chantunismo a cuotas, los tres al precio de uno».
El coordinador del FA en el Senado, Charles Carrera, dijo al medio citado que si bien aún no hay una postura oficial de la bancada, Abdala «no cumple con el perfil necesario para ocupar un cargo de tal investidura», ya que «no ha tenido en sus declaraciones públicas y en su accionar una actitud mesurada», ni una actitud «acorde, razonable y coherente con lo que ha sido, y esperamos que siga siendo, la política exterior del Uruguay».
Según Carrera, «Uruguay en su política exterior siempre ha promovido una actitud mesurada, conciliadora» y que «apuesta a la solución pacífica de las controversias» y la «no intervención en los asuntos internos de otros Estados». «Si uno ve las actitudes que este señor ha asumido respecto de otros países ?descalificando a sus mandatarios, como es el caso del presidente y la vicepresidenta de Argentina? uno entiende que no cumple con esos requisitos que son necesarios para el cargo», afirmó Carrera, quién adelantó que su sector, Espacio 609, pedirá «que no se vote la venia».
Si bien el FA votó todas las venias que ha enviado el gobierno, los senadores explicaron que para los casos de los directores de empresas públicas, entes, servicios descentralizados y otros directores regía un acuerdo político con el gobierno, que implicó, entre otras cosas, la representación de la oposición como minoría en la mayoría de esos organismos y en los de contralor. Ese acuerdo no incluía las venias de los embajadores, que igualmente fueron aprobadas hasta ahora por unanimidad.
DIFERENCIAS CRECIENTES EN POLÍTICA INTERNACIONAL
La polémica por esta designación se suma a otro hecho puntual que causó molestia en el FA: el apoyo de Luis Lacalle Pou a la designación del estadounidense Mauricio Claver-Carone para presidir el Banco Interamericano de Desarrollo. Este hecho también generó diferencias en la coalición, ya que tanto los líderes del Partido Colorado, el ex canciller Ernesto Talvi como el ex presidente Julio María Sanguinetti, advirtieron por diferentes vías que se rompía con la tradición de apoyar a un latinoamericano para la presidencia del organismo.
«La OEA es un lugar importante y polémico, también por las posturas del secretario general, que es increíble que haya sido reelecto», dijo Rubio, que expresó que el país no debería «auspiciar a personas políticas que puedan agravar» las «contradicciones» de Almagro.
Abdala, que fue muy crítico con Almagro mientras era canciller durante el gobierno de José Mujica (2010-2015), luego afinó su vínculo cuando este se convirtió en secretario general de la OEA, al punto que nombró al ex diputado como su representante para asuntos de Belice y Guatemala.
