Salto Grande Extra
Opinión

DE UN DICIEMBRE QUE NO BRILLÓ

En un diciembre plagado de emociones, lejos de cualquier épica de celebración, aparece como denominador común la tristeza, la incertidumbre y el miedo, con la poca esperanza de estar mejor en un 2024 que asoma intrépido, sin paréntesis en la historia.

Ha pasado mucha agua debajo de este puente, tanta que hoy rebalsa la nostalgia de lo que algún día supimos ser: cuándo vivir bien supo ser una filosofía para la política y se gobernaba para ello, certezas que al fin y al cabo alguna vez supimos depositar en las urnas.

Hoy el presente, (habiendo pasado tanta agua que ahoga), nos encuentra en la contradicción del enojo por lo que nos toca sin saber muy bien como seguir en el medio de resonancias que nos empujan a construir la patria que nos desvela.

En un diciembre con vidrieras navideñas que ya no atrapan sueños, con rostros de preocupación y angustias que estrujan las panzas que ya sienten vacíos… con la mirada añorante de aquel pasado de posibilidades, entre un aquí y ahora de deudas y vacas flacas (…) nos preguntamos entre tanto y tanto (…)

¿y ahora, como seguimos?

Se siente la bota en el cuello flaco, se siente el crujido del despiadado, se siente la risa de los blancos y puros, se siente la bala atravesando mi bandera. Se siente el pañuelo que cae el suelo y estruenda, tanto que aturde.

Sentimos la zapatilla casi sin suela, la olla con aroma a guiso de leña, la cañita de pescar en busca del almuerzo y la cena. Se siente la changa que pronto termina. Mucho de lo que el cuerpo ya guarda… porque hay cuerpos que ya vivieron y porque a la pobreza no se olvida, se guarda en los rincones de la memoria infinita que alberga agazapada.

Y así es que nos duele el cuerpo (…)

Diciembre se va sin penas ni glorias, alumbrando tiempos de malaria y pobrerío, y en el medio un pesebre que lo refleja.

Pero aparece también, desde el llano y desde abajo, aquella pregunta que va a guiar esta etapa: ¿Cómo seguimos? Que arte construimos para resistir, aún sin ganas, aún enojadxs, aún en crisis, aun sobreviviendo, y con la bota apretando cualquier intención al grito unísono del hambre. ¿Cuál es la forma de mínima, para arrancar, para seguir?

Y mientras escribo me respondo, tal vez por el principio, escribiendo.

Poner en orden las palabras que se chocan en las noches de insomnio colectivo, juntar coraje para ¿»desensillar hasta que aclare”? Desplegar lo único que no han podido quitarnos: la red solidaria que nos sostiene.

Sin que la indiferencia nos tape los ojos, sin la pausa de la panza llena, con los sentidos en alerta buscaremos formas de cuidar esa red que, aunque a veces endeble, sostiene y permanece, aún en las diferencias con el de al lado. Ninguna es irreparable si de comer y sanar se trata.

Mientras susurran imágenes que ya conocemos, mientras nos golpea fuerte el anuncio del mal peor, mientras desciframos lo que viene con la angustia intermitente, vamos forjando una historia que no puede sorprendernos en soledad, porque la clave puede estar en superar esto sujetando al que cae, y dejando que me levanten cuando caiga. No salir en soledad, cuidar-nos será un artilugio de época.

Diciembre: el que siempre nos espera y con su regazo nos arropa luego del año que arrasa fugaz.

Diciembre siempre es pan dulce y sidra, es abrazo y es encuentro.

Este diciembre se va, se está yendo (…) y no quiere que lo recuerden, aunque ya es parte de la historia, de esta historia que no podrán ocultar.

1 comentario

Vicky 17 diciembre, 2023 at 2:48 pm

Como seguimos?? Después de esta derrota, cuando se nos pase el efecto del golpazo, cuando el enojo afloje , debemos volver a encontrarnos, esas redes de las que hablas son las que nos sostienen Belen, desde ahí debemos reconstruir y rearmarnos, involucrarnos y continuar luchando de manera colectiva!! Te abrazo compañera!!

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