En un movimiento que podría reconfigurar el tablero económico para los países del corredor del río Uruguay, los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de China, Xi Jinping, mantuvieron una conversación telefónica de más de una hora el pasado domingo 26 de julio. El eje central del diálogo fue la integración de proyectos de desarrollo y la posibilidad de establecer una zona de libre comercio entre ambas potencias.
Según informó la Secretaría de Comunicación Social (Secom) de Brasil, ambos líderes subrayaron la importancia de «acelerar las negociaciones para lograr un acuerdo entre el Mercosur y China». Para ello, destacaron que el tratado deberá incluir las «flexibilidades necesarias» para contemplar las realidades de los países miembros del Mercosur.
Cooperación en áreas estratégicas y tecnología
Más allá del marco arancelario, la agenda bilateral incluyó la cooperación en sectores de alta tecnología y recursos estratégicos. Lula y Xi Jinping exploraron objetivos compartidos en inteligencia artificial, satélites, procesamiento de minerales críticos y el comercio de fertilizantes.
Este acercamiento se da en un contexto de balanza comercial positiva para ambos países, reforzado por medidas recientes como la exención de visado para estancias cortas, vigente desde mayo, y las actividades del «Año Cultural Brasil-China 2026».
Impacto en la agenda global y resolución de conflictos
La charla no fue ajena a la compleja situación internacional. Los mandatarios expresaron su preocupación por la crisis humanitaria en Gaza y las restricciones a la navegación en los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, advirtiendo sobre sus efectos negativos en la economía global.
Asimismo, reafirmaron su compromiso con el multilateralismo y destacaron el rol del «Grupo de Amigos de la Paz». Esta iniciativa, impulsada por ambos países en el marco de la ONU, busca promover el diálogo entre naciones del Sur Global para alcanzar una solución pacífica al conflicto en Ucrania. A pesar de sus críticas a la efectividad del Consejo de Seguridad de la ONU, ambos presidentes ratificaron su intención de actuar de forma coordinada en foros internacionales.
Este renovado interés por el acuerdo Mercosur-China se suma a otras gestiones recientes de Brasil, que también busca avanzar en tratados comerciales con Singapur y Corea del Sur, diversificando así las oportunidades de exportación para la región.
