El Río de la Plata y las comunidades del corredor del río Uruguay se encuentran bajo un profundo pesar cultural. Este miércoles 26 de agosto de 2026, a las 15:30 horas, falleció el compositor, cantante y percusionista Rubén Rada en Montevideo, su ciudad natal. El músico, de 83 años, llevaba un mes internado a causa de una neumonía bilateral y complicaciones respiratorias derivadas de este cuadro. La noticia fue confirmada por su familia a través de un comunicado en las redes oficiales del artista, donde expresaron su agradecimiento por los mensajes de afecto y destacaron el esfuerzo del personal médico.
Para la región binacional de Salto Grande, la partida de Rada trasciende las fronteras políticas. Su figura representó un puente cultural histórico entre la Argentina y el Uruguay, uniendo ambas orillas a través de fusiones rítmicas inconfundibles que calaron hondo tanto en el litoral uruguayo como en las provincias argentinas de la cuenca. Su muerte no solo cierra un capítulo dorado de la música rioplatense, sino que deja inconclusas tres grandes producciones artísticas en las que trabajaba activamente hasta el momento de su internación.
Tres proyectos truncos en la víspera de su final
A pesar de su avanzada edad y de haber manifestado en años anteriores el apremio por la finitud del tiempo, Rada mantenía una agenda colmada de compromisos. De acuerdo con lo reportado por el periodista Rodrigo Guerra en el diario El País de Uruguay, el músico uruguayo preparaba tres proyectos que sintetizaban su historia y su incansable vocación de futuro.
El más movilizante de ellos era el regreso de la banda histórica Tótem. Rada planeaba reencontrarse en el escenario con el bajista Daniel «Lobito» Lagarde y el baterista Santiago Ameijenda. Según los diferentes reportes de prensa, los conciertos estaban previstos para el 10 y 11 de octubre en la sala Eduardo Fabini del Auditorio Nacional del Sodre o en la Sala Zitarrosa de Montevideo, con entradas prácticamente agotadas. La iniciativa, impulsada por su hijo Matías, adquirió una carga emocional particular en junio de este año tras el fallecimiento de Mario «Chichito» Cabral, percusionista de la formación original del grupo de candombe-rock en los años setenta.
Asimismo, el 16 de julio de este año —el día en que cumplió sus 83 años—, Rada había estrenado el ciclo musical «¿Quién va a cantar?», grabado en la escuela de música El Bosque Canta en El Pinar. El programa consistía en encuentros audiovisuales donde el anfitrión e invitados de distintas generaciones compartían canciones de sus repertorios, habiendo participado la banda La Vela Puerca en su primer episodio.
Por último, el músico trabajaba en un disco de estudio en colaboración con la banda argentina Los Auténticos Decadentes. La obra, que contemplaba ocho canciones, incluía arreglos especiales realizados por el conjunto argentino sobre clásicos de Rada y grabaciones coordinadas junto a su productor histórico Gustavo Montemurro.
El Kinto, Opa y el nacimiento del candombe beat
Nacido en Montevideo en 1943, Rada creció en el barrio Sur, rodeado de las llamadas y el sonido de los tambores de las calles Ansina y Cuareim. Aunque su sueño infantil era convertirse en futbolista, una tuberculosis temprana reorientó su destino hacia la música como un mecanismo de subsistencia familiar.
Tal como detalla el archivo de la plataforma Historia de la música popular uruguaya, Rada inició sus pasos en el jazz con Los Hot Blowers a fines de la década de 1950, bajo el seudónimo de Richie Silver. En 1965, junto a Eduardo Mateo, integró El Kinto Conjunto, agrupación pionera del denominado candombe beat. Esta corriente combinó los ritmos tradicionales afrouruguayos con instrumentos eléctricos, tumbadoras, batería y letras en español.
A comienzos de los setenta, el músico fundó Tótem, marcando a fuego el candombe-rock. Luego se unió a los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso en Estados Unidos para dar vida a OPA, un proyecto fundamental que entrelazó el candombe con el jazz-rock. A finales de esa década se radicó en Buenos Aires, donde editó una seguidilla de álbumes solistas emblemáticos como La Banda (1979), La Rada (1981), Adar Nebur (1984) y La yapla mata (1985).
Además de su virtuosismo musical, que le valió el Grammy Latino a la Excelencia Musical en 2011, Rada incursionó con enorme éxito en la televisión rioplatense. En Argentina protagonizó un recordado papel actoral en la tira costumbrista Gasoleros (1998) interpretando al taxista «Liber», lo que expandió su popularidad en el nuevo milenio. Asimismo, canciones de su autoría como «Muriendo de plena» cruzaron las fronteras y se convirtieron en verdaderos himnos adoptados por las tribunas de fútbol en Argentina.
Dolor y homenajes en las dos orillas
La repercusión en el ámbito cultural e institucional ha sido unánime en ambas naciones. Las periodistas Lucía Consiglieri y Sol de María, en su cobertura para el portal Infobae, y el redactor Ignacio Sala en Clarín, detallaron los sentidos mensajes que los principales referentes de la región compartieron de inmediato.
- Charly García publicó una fotografía histórica junto a Rada musicalizada con «Dedos», el clásico que el uruguayo compuso para Tótem.
- Fito Páez lo despidió con afecto, calificándolo como «el gran caudillo del amor y la música», y compartió un fragmento de su libro autobiográfico Infancia & Juventud donde relata el día en que se conocieron en Buenos Aires.
- Natalia Oreiro le dedicó un extenso texto que comenzó con las estrofas de «Botija de mi país». «Fuiste, sos y serás lo más grande del Uruguay como artista, como persona y como amigo», remarcó la actriz y cantante.
- La banda argentina Divididos emitió un mensaje a través de sus canales digitales: «Dejaste tanto que vas a estar siempre… ¡y no te olvides los tambores!».
- Los Auténticos Decadentes despidieron a su amigo y compañero de escenarios expresando una «tristeza enorme» y agradeciendo su música, magia y alegría.
A nivel institucional, el Club Atlético Peñarol —institución de la cual Rada era un reconocido seguidor—, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay emitieron comunicados lamentando la pérdida de quien definieron como un «abanderado» de su identidad cultural y un puente ineludible entre el país y el mundo.
Según informaron agencias de noticias locales y la cobertura de elDiarioAR, el Poder Ejecutivo uruguayo ha decretado el duelo oficial ante la muerte del artista, mientras que el Palacio Legislativo de Montevideo será el recinto asignado para su velatorio.
