Ubicado a poco más de tres horas de la Ciudad de Buenos Aires, el complejo Termas Tapalqué se consolida como uno de los nuevos destinos de turismo de bienestar de la provincia. Con una propuesta que integra infraestructura moderna, amplios espacios naturales y aguas de alta mineralización, el predio busca posicionarse como una alternativa para quienes buscan descanso y experiencias vinculadas a la salud.
El complejo se desarrolla sobre un predio de 17 hectáreas rodeado de espacios verdes y cuenta con piscinas termales cubiertas, jacuzzi, hidrojet, cuellos de cisne y asientos ergonómicos, integrados a una estructura vidriada denominada Plaza de Agua. La propuesta se complementa con servicios gastronómicos y comerciales orientados al visitante.
Los beneficios de las aguas termales para la piel
En el marco del crecimiento de este destino termal, la médica dermatóloga Karina Saizar (MN 199353) explicó que las aguas termales pueden aportar beneficios complementarios para la salud de la piel y el bienestar general.
Según indicó la especialista, estas aguas poseen propiedades antiinflamatorias, calmantes e hidratantes que ayudan a fortalecer la barrera cutánea, disminuir el enrojecimiento y aliviar síntomas como irritación y picazón.
Además, destacó que la presencia de minerales como magnesio, calcio y azufre favorece los procesos naturales de reparación de los tejidos y contribuye a mejorar la hidratación de la piel.
«Las aguas termales poseen propiedades antiinflamatorias, calmantes e hidratantes que contribuyen a fortalecer la barrera cutánea, reducir el enrojecimiento y aliviar síntomas como la picazón y la irritación», señaló Saizar.
Aplicaciones terapéuticas complementarias
La profesional explicó que la balneoterapia, basada en baños o aplicaciones de agua mineralizada, puede actuar como complemento en determinadas afecciones dermatológicas crónicas como psoriasis, dermatitis atópica, eccemas, quemaduras e irritaciones cutáneas.
Asimismo, sostuvo que el entorno de relajación asociado a los complejos termales también contribuye a disminuir los niveles de estrés, un factor que suele influir negativamente en distintas patologías de la piel.
No obstante, aclaró que los tratamientos termales no reemplazan las terapias médicas indicadas por profesionales de la salud, sino que pueden incorporarse como una herramienta complementaria bajo supervisión adecuada.
Además de los beneficios dermatológicos, las aguas termales de alta mineralización suelen utilizarse como apoyo en tratamientos vinculados con enfermedades respiratorias, afecciones reumatológicas y procesos de recuperación física, siempre bajo indicación médica.
Cuidados posteriores para potenciar los resultados
La dermatóloga recomendó complementar la experiencia termal con tratamientos hidratantes y reparadores que ayuden a reforzar la barrera cutánea y prolongar los efectos beneficiosos de las aguas.
Entre los ingredientes sugeridos mencionó ácido hialurónico, pantenol, aloe vera y agua termal. También aconsejó evitar procedimientos agresivos como exfoliaciones intensas o peelings inmediatamente después de la exposición a las aguas, especialmente en personas con piel sensible o afecciones dermatológicas.
Asimismo, recordó la importancia de realizar una consulta médica previa en casos de enfermedades cardiovasculares, diabetes, embarazo, afecciones respiratorias o tratamientos farmacológicos específicos.
Un proyecto termal en expansión
Desde el área de Turismo de Tapalqué adelantaron que se trabaja en la organización de encuentros con especialistas para brindar información sobre los beneficios de las aguas termales y promover hábitos relacionados con la salud y la calidad de vida.
La directora de Turismo local, Lala Baccioco, explicó que la intención es sumar actividades que permitan a los visitantes acceder a orientación profesional mientras disfrutan de la experiencia termal.
Las Termas Tapalqué surgieron a partir de un proyecto impulsado por la Municipalidad junto al Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR). Los estudios iniciados en 2005 permitieron confirmar la existencia de aguas termales que emergen desde una profundidad de 441 metros, con temperaturas que oscilan entre los 26 y los 39 grados.
Por sus características, estas aguas presentan una fuerte mineralización y están clasificadas como cloruradas, sódicas, cálcicas y magnésicas, propiedades que sustentan su utilización en propuestas vinculadas al bienestar y la salud complementaria.

