Australia ayudará a los científicos franceses atrapados en la Antártida por la avería del barco galo que debía evacuarlos

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Más de 40 investigadores se vieron atrapados en las costas antártica y australiana por una avería en el rompehielos que debía hacer el cambio de investigadores desplegados en el continente helado.

Una avería en el rompehielos francés L’Astrolabe ha obligado las autoridades galas a recurrir a la ayuda de Australia, en cuyo puerto está atracado. Los tripulantes no corren ningún riesgo, ni tampoco los pasajeros que son los investigadores polares que deberían reemplazar en los próximos días a un turno saliente en la Antártida.

Sin embargo quienes afrontan realmente una situación incómoda son los científicos que están en este momento en las bases antárticas de Dumont d’Urville y Concordia (esta última bajo la administración conjunta de Francia e Italia). Los investigadores están allí con los recursos limitados y ganas de volver a casa tal y como tenían programado.

El sitio web francés Mer et Marine anunció el pasado 19 de noviembre un fallo en el sistema de propulsión del barco polar. L’Astrolabe se disponía para su primera misión hacia la Antártida desde el puerto de Hobart, en Tasmania, pero una hélice dañada frustró que se pudiera cumplir este cometido.

El jefe de la misión gala en la estación de Dumont d’Urville, Alain Quivoron, dijo a los medios australianos la semana pasada: «La mayoría de los miembros más jóvenes de la misión estarían felices de quedarse más tiempo, pero los mayores encuentran la situación inconveniente y preferirían regresar con sus familias».

Un total de 42 investigadores «quedaron varados» debido al percance, potencialmente durante semanas, estimó este miércoles The Washington Post.

No solo se trata de un problema para las personas que querían y no pueden salir de ambas bases. Hay tripulantes ansiosos por llegar a las remotas estaciones de investigación y se vieron atrapados en el puerto australiano. Además, L’Astrolabe transportaba un suministro de cargamentos imprescindibles, como alimentos, equipos y 250.000 litros de combustible.

La capitana Celine Tuccelli del barco averiado alegó: «En los hielos no hay que arriesgarse con la seguridad de los pasajeros y la tripulación».

Barco de sustitución

Sin embargo, Australia ofreció su ayuda en cuestión de días y el Instituto Polar Francés la aceptó. El viejo rompehielos Aurora Australis ha sido designado para ir en los próximos días a la costa antártica en vez del barco galo.

«Existe un gran espíritu de cooperación y apoyo entre las naciones que trabajan en la Antártida», sostuvo el Departamento de Medioambiente y Energía del Gobierno australiano en un comunicado publicado la semana pasada. Los funcionarios se mostraron contentos por «poder ayudar a los colegas franceses cuando sea necesario».

El Aurora Australis surca los océanos desde 1989 y debería haber sido sustituido por un nuevo rompehielos en la flota polar australiana este mismo año. El director del Instituto Polar Francés, Jerome Chappellaz, celebró la decisión de prestárselo diciendo que, si Australia no hubiera intervenido, «habría sido extremadamente difícil mantener nuestras estaciones de investigación en funcionamiento y realizar investigaciones científicas».

A su vez, el barco averiado salió de los astilleros hace poco más de dos años, en el 2017. L’Astrolabe es un rompehielos de 72 metros de eslora de clase 5, por lo que se le supone una capacidad para navegar a una velocidad de 5,5 nudos a través de hielos de 1,2 metros de espesor en verano y 1 metro en invierno.

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