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Cataratas a contrarreloj: 40 días para desmantelar las pasarelas ante el riesgo de una inundación histórica

Comienza el desmantelamiento de pasarelas en la Garganta del Diablo ante pronósticos de crecidas extraordinarias por El Niño. La obra, que durará 40 días, busca salvar la infraestructura del principal salto de las Cataratas antes de que el río Iguazú alcance niveles críticos.

Desde las primeras horas del lunes 3 de agosto, cuadrillas técnicas comenzaron las tareas de retiro de pisos y barandas en las pasarelas del circuito Garganta del Diablo. La medida, que se extenderá por al menos 40 días, responde a una estrategia de «resguardo de infraestructura» ante la inminencia de fenómenos climáticos extremos en la cuenca del Plata.

La sombra de «El Niño» y las crecidas extraordinarias

La decisión de clausurar y desmantelar el acceso al salto más imponente de las Cataratas no es arbitraria. Según informes técnicos y pronósticos meteorológicos, el fenómeno de «El Niño» (ENOS) anticipa un incremento crítico en el caudal del río Iguazú para los meses de septiembre y octubre.

Las previsiones alertan sobre inundaciones extraordinarias que podrían comprometer la estabilidad de las estructuras fijas. En este contexto, la Administración de Parques Nacionales (APN) y la concesionaria Iguazú Argentina S.A. optaron por el repliegue preventivo de los componentes móviles de las pasarelas para evitar daños materiales mayores, similares a los ocurridos en eventos hidrológicos previos.

Un destino a media máquina y sin fecha de retorno

Si bien desde el sector oficial se enfatiza que el Parque Nacional permanece abierto y operando con normalidad en sus circuitos Superior e Inferior, así como en los senderos Macuco y Verde, la ausencia de la Garganta del Diablo representa un golpe al atractivo central del destino.

A la fecha, no existe una estimación certera para la reapertura del circuito. La incertidumbre no solo afecta la planificación de los turistas, sino que también enciende alarmas en el sector comercial y gastronómico local, cuya dinámica está íntimamente ligada al flujo completo de visitantes en el área Cataratas.

Implicancias territoriales y ambientales

Este escenario pone de manifiesto la creciente vulnerabilidad de la infraestructura turística frente a la variabilidad climática regional. La Selva Paranaense, ecosistema vital para la regulación hídrica, enfrenta desafíos constantes por la recurrencia de estos ciclos de inundaciones que, potenciados por el cambio climático, obligan a una gestión del territorio basada en la contingencia permanente.

Las administraciones locales y los actores del destino han manifestado que acompañan la medida bajo criterios de «responsabilidad», mientras invitan a los visitantes a explorar los espacios de interpretación como el Centro «Yvyrá Retá» y el «Territorio Yaguareté» para compensar la restricción del principal paseo.

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