El Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER) emitió un informe advirtiendo sobre un panorama crítico para la campaña arrocera 2026/27. De acuerdo con las proyecciones de la entidad, la superficie destinada a este cultivo podría ubicarse por debajo de las 50.000 hectáreas, lo que representaría el nivel más bajo registrado en los últimos 26 años en territorio entrerriano.
Esta tendencia contractiva no es nueva: en el ciclo previo 2025/26, el sector ya había experimentado una caída del 19% en la superficie sembrada. Los analistas advierten que, de no mediar cambios en las variables macroeconómicas y de costos, la viabilidad del sistema productivo se encuentra en riesgo.
Los factores detrás de la crisis productiva
La crisis actual responde a una combinación de variables económicas que asfixian la rentabilidad del productor. Según el informe del SIBER, el elevado costo del gasoil es el principal factor disuasivo, ya que encarece directamente la operación de los sistemas de riego.
A esto se suma una escasa disponibilidad de financiamiento para la adquisición de insumos estratégicos como combustibles y fertilizantes, una situación que impacta con mayor dureza a los pequeños y medianos productores. Asimismo, los bajos precios internacionales del cereal no alcanzan a compensar los incrementos en la estructura de costos operativos.
El riego por pozo: el eslabón más débil
La dependencia del riego mediante pozos profundos se ha convertido en una carga difícil de sostener. Durante la campaña 2025/26, este sistema representó el 62% del área total sembrada (33.850 hectáreas).
Dentro de ese esquema, el 62% de la superficie irrigada por pozos utilizó motores accionados a gasoil, mientras que solo el 38% empleó energía eléctrica. Debido a la disparidad de costos, se prevé una marcada reducción de las hectáreas abastecidas con bombeo a combustible, forzando a los productores a una mayor dependencia de la red eléctrica o, en el peor de los casos, al abandono de los lotes de menor potencial.
Departamentos más afectados y cambios de estrategia
Las estimaciones preliminares de la Bolsa de Cereales indican que los departamentos de la cuenca arrocera tradicional —San Salvador, Villaguay y Colón— serán los más golpeados, con disminuciones de superficie que oscilan entre el 10% y el 30%.
Ante este escenario, los productores que deciden continuar han comenzado a modificar sus preferencias de siembra. Se observa una creciente inclinación hacia las variedades de arroz tipo largo ancho. Esta decisión responde estrictamente a una relación de precios más favorable en el mercado en comparación con los arroces largos finos, buscando así mitigar la pérdida de rentabilidad por los costos de insumos.
Mientras las empresas industrializadoras intentan mantener su superficie propia para asegurar el abastecimiento de materia prima, el eslabón primario de la cadena espera mejoras en las condiciones de financiamiento y en los valores del cereal para evitar un retroceso histórico mayor.
