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El Niño 2026 en el río Uruguay: CEPAL advierte riesgos y pérdidas económicas

Un informe especial de la CEPAL advierte que un «Súper El Niño» en 2026 podría provocar inundaciones en el Cono Sur y pérdidas acumuladas del 2% del PIB regional. Para la cuenca del río Uruguay, el organismo insta a reforzar la gestión binacional de aguas y la resiliencia energética.

Un reciente informe especial elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), titulado «Los efectos del fenómeno El Niño en América Latina y el Caribe y recomendaciones para enfrentarlo» (Septiembre de 2026), enciende las alarmas climáticas y económicas en la región binacional de Argentina y Uruguay. El documento, redactado bajo la dirección institucional de José Manuel Salazar-Xirinachs, advierte sobre la alta probabilidad de consolidación de un evento climático de magnitud histórica entre finales de 2026 y principios de 2027.

Para el corredor del río Uruguay y la región de Salto Grande, el análisis internacional señala un escenario caracterizado por precipitaciones por encima del promedio y el consecuente incremento en el riesgo de inundaciones fluviales generalizadas.

Proyecciones climáticas: un evento de intensidad histórica

De acuerdo con el monitoreo de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) citado por la CEPAL, existe una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante la primavera y verano del hemisferio sur.

Asimismo, se estima un 75% de probabilidad de que el índice relativo oceánico de El Niño (RONI) alcance o supere los +2,5 °C hacia el último trimestre del año. Esta aceleración de las anomalías térmicas en el Pacífico ecuatorial interactúa directamente con el calentamiento global de fondo, amplificando la frecuencia y severidad de los fenómenos meteorológicos extremos.

Impacto en la cuenca del río Uruguay y el Cono Sur

El informe ubica al Cono Sur —que comprende el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile— en la zona de mayor impacto pluvial. En la franja compartida entre la Argentina y el Uruguay, el aumento de las lluvias presenta una dualidad operacional:

  • Perspectiva agropecuaria: El incremento en las precipitaciones puede beneficiar la humedad de los suelos y elevar el rendimiento de ciertos cultivos, favoreciendo el volumen exportable en un contexto de escasez global de alimentos.

  • Riesgo de infraestructura e inundaciones: Por otra parte, las crecidas fluviales amenazan la infraestructura vial, productiva y comercial, además de exigir una vigilancia constante sobre las poblaciones ribereñas y la capacidad de amortiguación de los embalses hidroeléctricos de la cuenca del Plata.

Asimismo, el documento menciona que la Argentina y el Brasil figuran entre los países con mayor probabilidad de registrar incendios forestales cerca de líneas de transmisión y subestaciones eléctricas debido a olas de calor alternadas.

Consecuencias económicas y sociales en América Latina

A nivel macroeconómico, la CEPAL calcula que un episodio extremo de El Niño genera una pérdida acumulada del 2% del Producto Interno Bruto (PIB) regional en un horizonte de tres años, concentrándose la mitad del impacto durante el primer año de desarrollo del fenómeno.

A su vez, las perturbaciones en la oferta de alimentos y energía ejercen presiones inflacionarias de segunda vuelta. El organismo multilateral estima que, debido a la caída persistente de ingresos y al encarecimiento de la canasta básica, el fenómeno podría empujar a la pobreza hasta a 4,8 millones de personas adicionales en la región hacia finales de la década.

Vulnerabilidad del sistema energético

El informe de la CEPAL dedica un apartado especial a la infraestructura energética, destacando que varios países sudamericanos cuentan con matrices eléctricas donde la generación hidroeléctrica supera el 70%. La coexistencia de sequías severas en las cabeceras de cuencas andino-amazónicas con inundaciones en el tramo inferior del Cono Sur obliga a coordinar las reservas de generación y los despachos entre países vecinos.

Diez recomendaciones: la urgencia de la gestión a escala de cuenca

Para reducir la vulnerabilidad, la CEPAL propone diez medidas estructurales. Entre las prioritarias para el área de Salto Grande destacan:

  1. Gestión hídrica integral a escala de cuenca: Descender el monitoreo a nivel local y transfronterizo, haciendo un seguimiento sistemático de caudales y niveles de embalse para priorizar el agua potable y la generación energética.

  2. Cooperación e integración regional: Profundizar los intercambios energéticos y los protocolos binacionales ante emergencias climáticas.

  3. Planificación de largo plazo: Dejar de abordar a El Niño como una emergencia coyuntural e incorporar el riesgo climático de forma permanente en la política pública.

  4. Infraestructura resiliente y alerta temprana: Invertir en la protección física de activos críticos y en redes meteorológicas anticipatorias.

  5. Redes de protección social: Implementar transferencias directas para proteger a las poblaciones vulnerables del impacto inflacionario en alimentos.

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