En el marco del Foro Frente al Niño, llevado a cabo en las instalaciones de la sede de Concordia Cooperativa, se presentó un detallado informe sobre el panorama climatológico actual y las previsiones para la región binacional. La disertación estuvo a cargo del meteorólogo Miguel Ángel Thea, quien expuso un análisis técnico de los eventos meteorológicos extremos recientes y las perspectivas para los próximos meses en el corredor del río Uruguay.
Durante el encuentro, el especialista vinculó las anomalías atmosféricas registradas con el desarrollo y consolidación del Fenómeno del Niño en Salto Grande y el Litoral argentino-uruguayo. El objetivo de la presentación consistió en proveer herramientas de análisis técnico para la prevención y planificación ante escenarios de emergencias climáticas.
El antecedente de la tormenta severa del 18 de julio
Como eje principal de los antecedentes, Thea analizó la tormenta severa registrada el pasado 18 de julio de 2026 en la zona. De acuerdo con el informe meteorológico, este evento consistió en un Sistema Convectivo de Mesoescala asociado a un sistema de microráfagas y una supercelda que generó ráfagas de viento de entre 120 km/h y 170 km/h. Este nivel de intensidad es técnicamente equivalente al de un tornado.
El impacto de la tormenta abarcó una franja territorial de 48 kilómetros de largo (dirección Norte-Sur) por 25 kilómetros de ancho (dirección Este-Oeste). El frente de tormenta se desplazó desde la localidad de La Criolla (Argentina) hasta la ciudad de Salto (República Oriental del Uruguay), afectando de manera directa a los distritos de Osvaldo Magnasco y Villa Zorraquín. En esta última localidad, la estación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) registró la ráfaga máxima del evento, la cual alcanzó los 173.3 km/h.
La violencia del meteoro provocó la voladura de techos, la destrucción de invernáculos, la caída de árboles y postes del tendido eléctrico, daños severos en explotaciones de plantas frutales y causó una víctima fatal.
El informe detalló que el fenómeno se originó por el ingreso de un frente cálido sucedido inmediatamente por un frente frío. Previo al desarrollo del sistema, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) había emitido alertas de nivel amarillo y naranja, complementadas con un Aviso a Corto Plazo (ACP) debido a la severidad de las condiciones proyectadas.
Proyecciones del Niño: qué esperar para el período 2026-2027
El meteorólogo explicó que el fenómeno de «El Niño» (ENOS – El Niño-Oscilación del Sur) consiste en una alteración climática global generada por el calentamiento de la superficie del océano Pacífico ecuatorial, específicamente a la altura de Perú y Ecuador. En América del Sur, este proceso incrementa directamente la frecuencia y la intensidad de las precipitaciones y tormentas, manifestándose con mayor rigor durante las estaciones de primavera y verano. Mientras que en esta región el impacto se traduce en excesos hídricos, en otras latitudes del planeta, como la India, provoca sequías extremas.
Las proyecciones oficiales del SMN correspondientes al trimestre de julio, agosto y septiembre de 2026 indicaron una probabilidad cercana al 100% de que se intensifique la fase del Niño. El consenso de los pronósticos científicos señala que para los meses restantes del año se espera una fase activa calificada de «Muy Fuerte» a «Severa» en cuanto a su impacto regional en la cuenca del río Uruguay.
De sostenerse los modelos científicos analizados, las consecuencias para la región del Litoral incluirán:
- Consolidación de jornadas con lluvias de carácter extremo.
- Tormentas eléctricas de variada intensidad de forma recurrente.
- Crecidas importantes e inundaciones habituales en la cuenca del río Uruguay.
De acuerdo con las previsiones presentadas por Thea, el período de mayor rigurosidad climática se vivenciará durante los meses de noviembre, diciembre de 2026 y enero de 2027. Asimismo, se advirtió que los efectos del fenómeno podrían prolongarse hasta marzo de 2027, manteniéndose bajo análisis la posibilidad científica de que su influencia se extienda hasta abril o mayo de ese mismo año.
Actualmente, las localidades ribereñas ya registran los efectos iniciales de este ciclo, con niveles de lluvia por encima de la media histórica estacional, actividad eléctrica frecuente y un incremento sostenido en el caudal del río Uruguay.
