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La liberación de las fortalezas en Uruguay: 200 años de un hito histórico

La conmemoración del bicentenario de la toma de las fortalezas de Santa Teresa y del Cerro revive el proceso de emancipación oriental. Estos hitos militares marcaron el fin del dominio brasileño en puntos estratégicos y consolidaron el camino hacia la independencia del Estado Oriental.

El pasado no está enterrado; respira en cada piedra de los antiguos bastiones que hoy forman parte de la identidad regional. La liberación de las fortalezas en Uruguay representa un conjunto de acciones militares astutas que permitieron recuperar el control del territorio frente a la ocupación del Imperio del Brasil. Estos eventos son considerados «mojones» fundamentales para la independencia del país oriental.

De acuerdo con la información publicada por la Presidencia de Uruguay, el Director Nacional de Educación, Gabriel Quirici, destacó que estas batallas no fueron solo victorias militares. Por el contrario, significaron una decisión colectiva sobre el futuro de una nación que buscaba su libertad. En este sentido, la recuperación de estos espacios permitió capturar armamento y debilitar la logística extranjera en el Río de la Plata.

La hazaña de Santa Teresa y el coraje de Olivera

La conquista de la Fortaleza de Santa Teresa, ocurrida el 31 de diciembre de 1825, destaca por su brillante estrategia de sorpresa. El coronel Leonardo Olivera, al mando de una milicia de Maldonado, lideró una cabalgata de cinco noches sin ser detectado entre palmares y bañados. Su objetivo era claro: cortar los suministros del ejército imperial brasileño.

Este bastión representaba el último gran baluarte del ejército de Brasil en el interior del territorio nacional uruguayo. Al despuntar el alba, las fuerzas orientales detuvieron a los soldados imperiales, muchos de los cuales fueron sorprendidos mientras aún dormían. En consecuencia, la frontera volvió a manos locales, marcando un punto de no retorno en la guerra.

El Cerro de Montevideo y la consolidación del triunfo

Poco tiempo después del éxito en Rocha, el foco de la lucha se trasladó a la capital. El 9 de febrero de 1826, el general Manuel Oribe lideró la Batalla del Cerro, logrando desalojar a los invasores de la fortaleza que domina la bahía de Montevideo. Esta acción fue determinante para cerrar el cerco sobre las fuerzas brasileñas apostadas en la ciudad.

Además de su valor estratégico, estos hechos ocurrieron en el contexto de la Guerra del Brasil, donde las Provincias Unidas también jugaron un papel diplomático y militar central. Sin embargo, la liberación de estas fortalezas recayó principalmente en el liderazgo y la voluntad de los jefes orientales y sus milicias locales. Hoy, estos sitios son escenarios de celebraciones populares que unen la historia con la cultura contemporánea, como el reciente concierto de la banda No Te Va Gustar en Santa Teresa.

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