Las altas temperaturas y la ausencia prolongada de precipitaciones generan un escenario crítico para el sector agrícola. Según los últimos datos oficiales, la condición de los cultivos de primera y segunda sufrió un deterioro acelerado en las últimas semanas.
La situación hídrica en la provincia ha dado un giro preocupante para los productores locales. Según un informe publicado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos en su sitio web a través del Sistema de Información (SIBER), la producción de soja en Entre Ríos atraviesa un periodo de fuerte estrés hídrico. La falta de lluvias y las marcas térmicas elevadas deterioraron la condición de los lotes de manera acelerada durante el último mes.
Descenso marcado en la soja de primera
La soja de primera cubre actualmente una superficie estimada de 400.000 hectáreas en el territorio provincial. En este momento, las plantas se encuentran en etapas reproductivas críticas que van desde el inicio de la floración hasta la formación de vainas. Por esta razón, el impacto del clima seco resulta especialmente dañino para el potencial de rendimiento final del grano.
Las estadísticas del SIBER muestran una caída estrepitosa en la calificación de los lotes. En pocas semanas, el área categorizada como «Muy buena y Buena» pasó del 93% a un escaso 51%. En consecuencia, este registro se posiciona como el segundo peor de los últimos seis años para el inicio del mes de febrero.
La soja de segunda también bajo presión
El panorama para la soja de segunda, que abarca unas 750.000 hectáreas, no es más alentador. El informe técnico de la fuente mencionada detalla que solo el 46% del área se mantiene en condiciones óptimas. Este valor representa una disminución de 33 puntos porcentuales respecto a la evaluación realizada a mediados de enero.
Además de la falta de agua, los cultivos enfrentan desafíos sanitarios adicionales por la aparición de plagas. Se ha reportado la presencia de trips y arañuelas en diversos sectores, favorecidos por el ambiente seco. Por lo tanto, los profesionales recomiendan realizar controles estrictos basados en los niveles de población detectados en cada lote.
