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El costo de no ser pobre en Entre Ríos: La canasta básica en Paraná ya supera los 1,4 millones de pesos

La Canasta Básica Total Entre Ríos alcanzó los $1.405.216 en marzo para un hogar tipo, según la Dirección de Estadística y Censos. Con un aumento mensual del 5,21%, el costo para no caer en la indigencia superó los $644.000 tras una fuerte aceleración de los alimentos.

El panorama económico en el corredor del río Uruguay se vuelve cada vez más complejo para las economías domésticas. Los últimos datos publicados por la Dirección General de Estadística y Censos (DGEC) en Paraná confirman que el umbral para superar la pobreza en la provincia ha alcanzado cifras récord. Durante el mes de marzo de 2026, un hogar tipo 3 —compuesto por dos adultos y dos menores— necesitó percibir $1.405.216,52 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT), lo que representa un incremento del 5,21% respecto al mes anterior.

Esta aceleración de los precios no solo afecta a la capital provincial, sino que marca el pulso de la presión inflacionaria en toda la región de Salto Grande, donde la dinámica binacional y el encarecimiento de los servicios básicos tensionan el poder adquisitivo de los trabajadores.

La alimentación como motor de los incrementos

La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que delimita la línea de indigencia, también mostró una tendencia alcista preocupante. Para el mismo hogar tipo 3, el costo de los alimentos indispensables para la subsistencia se ubicó en $644.594,74.

Si se analiza el costo por «adulto equivalente», un hombre adulto necesitó $191.843,67 solo para comer, un 4,72% más que en febrero, cuando el valor era de $183.192,58. Estos incrementos mensuales sostenidos (4,81% en febrero y 4,72% en marzo) evidencian que, a pesar de los discursos oficiales de estabilización, el acceso a la alimentación básica sigue encareciéndose por encima de las actualizaciones salariales en muchos sectores.

Metodologías en la mira: ¿datos que reflejan la realidad?

Un punto crítico que surge del análisis de los informes de la DGEC es la base metodológica utilizada. La estructura de estas canastas se determina mediante la Encuesta de Gastos de los Hogares de 1996/97.

Mantener una referencia de consumo de hace casi 30 años plantea interrogantes sobre la representatividad de estas cifras en el contexto actual. Las pautas de consumo, los gastos en tecnología, transporte y servicios han mutado drásticamente desde finales de los años 90, lo que sugiere que los valores informados podrían estar subestimando las necesidades reales de una familia entrerriana moderna para integrarse socialmente y cubrir sus necesidades de forma digna.

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