Este viernes 1 de mayo de 2026 marca un hito en la integración económica global con el inicio de la aplicación provisional del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). La puesta en marcha del tratado, firmado formalmente el 17 de enero en Asunción, activa un cronograma de desgravación arancelaria y apertura de mercados que involucra a más de 700 millones de personas.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el momento como histórico, subrayando que la reducción de aranceles abrirá oportunidades inmediatas para empresas y ciudadanos de ambas regiones. No obstante, la ratificación plena aún depende del Tribunal de Justicia de la UE, la Eurocámara y los parlamentos nacionales europeos.
Impacto en las exportaciones y beneficios arancelarios
El acuerdo contempla la eliminación progresiva de aranceles para aproximadamente el 91% de las exportaciones del Mercosur hacia Europa y el 92% de los productos europeos hacia el bloque sudamericano. Para el Mercosur, los beneficios inmediatos se concentran en el sector agroindustrial, con una cuota de 99.000 toneladas de carne vacuna con arancel preferencial del 7,5%.
Además, se establecieron cupos libres de aranceles para 180.000 toneladas de carne aviar, 45.000 toneladas de miel y 180.000 toneladas de azúcar para Brasil. Por el lado de la Unión Europea, sectores como el automotriz, que actualmente enfrenta un arancel del 35%, iniciarán una reducción gradual que se extenderá entre 15 y 18 años. El pacto también otorga protección jurídica a 344 indicaciones geográficas europeas y 200 del Mercosur, garantizando la autenticidad de productos regionales.
Desafíos internos y resistencias en ambos bloques
A pesar del avance, persisten tensiones significativas. En Europa, los sectores agrícolas de Francia, Polonia e Irlanda mantienen un fuerte rechazo, alegando competencia desleal y riesgos para la seguridad alimentaria. Organizaciones como Greenpeace también cuestionan el impacto ambiental, especialmente por la deforestación en el Amazonas.
En el plano regional, las cámaras industriales argentinas expresaron preocupación. El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, advirtió que la apertura comercial podría poner en riesgo a miles de fábricas locales sin un plan de competitividad que incluya financiamiento y reducción de costos operativos.
Disputa por la distribución de cuotas en el Mercosur
Un obstáculo clave es la falta de consenso entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay sobre la distribución de cuotas de exportación. Mientras Brasil propone un criterio basado en las exportaciones totales, Argentina plantea considerar el historial de envíos al mercado europeo.
Ante la falta de acuerdo, se habilitó provisoriamente el sistema de «primero llegado, primero servido» para el acceso a los cupos arancelarios. El embajador de la UE en Argentina, Erik Høeg, destacó que, pese a estas diferencias, el acuerdo aporta previsibilidad, establece reglas claras y reduce la incertidumbre para las pymes que buscan internacionalizarse.
