El pasado jueves, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y la Embajada de Uruguay conmemoraron el 50° aniversario del asesinato de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw. El acto, que contó con la presencia del presidente uruguayo Yamandú Orsi y la vicepresidenta Carolina Cosse, reafirmó la vigencia de un legado que trasciende fronteras.
Zelmar Michelini era un destacado periodista, exsenador y cofundador del Frente Amplio. Por su parte, Héctor “El Toba” Gutiérrez Ruiz se desempeñaba como presidente de la Cámara de Representantes por el Partido Nacional. Pese a representar vertientes políticas distintas, ambos compartían una firme vocación democrática y se encontraban exiliados en Argentina debido a su oposición a la dictadura en Uruguay.
El operativo de mayo de 1976
En la madrugada del 18 de mayo de 1976, comandos armados irrumpieron violentamente en el domicilio de Gutiérrez Ruiz en la calle Posadas y, horas más tarde, secuestraron a Michelini en el Hotel Liberty. Simultáneamente, fueron capturados Rosario Barredo y William Whitelaw. El médico Manuel Liberoff también fue secuestrado en esos días y permanece desaparecido.
Los cuerpos de los cuatro uruguayos aparecieron el 21 de mayo de 1976 en el interior de un automóvil Torino abandonado en el barrio porteño de Flores. Los cadáveres presentaban múltiples impactos de bala y signos de haber estado maniatados. Investigaciones posteriores confirmaron que el crimen fue ejecutado bajo la Operación Cóndor, una coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur para eliminar la disidencia política.
De la tragedia a la Marcha del Silencio
El dolor de estos asesinatos se transformó, con el tiempo, en un símbolo colectivo. Desde el 20 de mayo de 1996, se realiza ininterrumpidamente la Marcha del Silencio en Montevideo y otras ciudades de Uruguay y el exterior. La movilización, organizada por Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, utiliza la fecha de la muerte de Michelini y Gutiérrez Ruiz para exigir el esclarecimiento de todos los crímenes de la dictadura.
Rafael Michelini, hijo del exsenador, definió recientemente este crimen como «el principio del fin» del régimen de facto, señalando que la sociedad uruguaya marcó un quiebre ético tras los asesinatos. Para Santiago Gutiérrez, nieto de «El Toba», la muerte de su abuelo representó un «golpe al sistema formal de partidos» en Uruguay.
Justicia y reparación histórica
El camino judicial ha logrado hitos significativos. En 2006, la justicia uruguaya procesó al dictador Juan María Bordaberry y al excanciller Juan Carlos Blanco como coautores de los homicidios. En Argentina, el histórico Juicio a la Operación Cóndor dictó sentencia en 2016, condenando a 15 acusados por crímenes transnacionales, incluyendo el caso de los legisladores uruguayos.
Al cumplirse medio siglo, el compromiso por la memoria se mantiene firme. Como señaló el embajador uruguayo en Argentina, Diego Cánepa Baccino, recordar significa «volver a pasar por el corazón«, un ejercicio fundamental para proteger la democracia cada día.
