Un relevamiento técnico de la red MapBiomas determinó que más de un tercio de las localidades habitadas sufrieron mermas drásticas de lluvia y subas de temperatura. El fenómeno alteró el transporte fluvial y la disponibilidad de recursos para comunidades urbanas, rurales e indígenas.
SALTO GRANDE EXTRA — El impacto del fenómeno climático El Niño durante el año 2024 dejó consecuencias severas en la Amazonía, afectando de manera directa a 2.172 localidades habitadas, lo que representa el 38% de los asentamientos humanos de la región. Los datos forman parte de un informe técnico divulgado por la red de monitoreo ambiental MapBiomas, publicado por la agencia Agência Brasil.
El estudio, que analizó un total de 5.673 núcleos habitados, determinó que la combinación de precipitaciones inferiores al promedio y el incremento térmico afectó la dinámica productiva y social de núcleos urbanos, poblaciones rurales, territorios indígenas y comunidades quilombolas.
Déficit hídrico y temperaturas récord
Durante el trimestre comprendido entre septiembre y noviembre de 2024, la superficie cubierta por agua en el bioma amazónico registró un déficit de 1,9 millones de hectáreas en comparación con el promedio histórico registrado entre 1985 y 2025. Asimismo, el volumen acumulado de lluvias cayó un 27%, mientras que la temperatura máxima media aumentó 2,6 °C respecto a los registros históricos del mismo período.
Especialistas del sector explicaron los procesos meteorológicos detrás de este escenario. Bruno Ferreira, investigador del Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon) e integrante del equipo amazónico de MapBiomas, señaló que «menos lluvia y temperaturas más elevadas aumentan la demanda evaporativa de la atmósfera, lo que favorece la pérdida de agua del suelo y el estrés hídrico de la vegetación».
Impacto en el transporte y las comunidades
La alteración en el régimen de lluvias generó secuelas directas sobre las poblaciones locales. El informe precisa que el 93% de las localidades analizadas (5.273 zonas pobladas) se ubica a una distancia menor a 5 kilómetros de áreas donde se constató una reducción efectiva de la superficie de agua.
Esta retracción hídrica incide de forma crítica en las vías navegables y los medios de subsistencia. Sobre este aspecto, Bruno Ferreira destacó que «la sequía también se manifiesta en la reducción de los niveles de los ríos, con consecuencias para el transporte, el acceso al agua, la pesca y otras actividades que dependen de los sistemas fluviales».
Metodología y antecedentes de la deforestación
Para la elaboración del informe, los especialistas de MapBiomas cruzaron bases de datos sobre cobertura y uso de la tierra, superficie hídrica y variables atmosféricas. Asimismo, incorporaron estadísticas sobre asentamientos humanos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) y datos del Panel El Niño elaborado por el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet).
El estudio advierte que estos episodios climáticos se insertan en un contexto de cambio estructural del territorio. Según la serie histórica de 41 años analizada por la entidad, la Amazonía sufrió la pérdida de 3,9 millones de hectáreas de vegetación nativa, cifra que representa una reducción del 14% de su cobertura verde original, factor que incrementa la vulnerabilidad ambiental ante nuevos eventos meteorológicos de gran escala.
