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Dolores Irazusta de De Deken: La mujer que dio forma al Hospital, el Teatro y el Frigorífico de Gualeguaychú

Su nombre permanece inscripto en la memoria de Gualeguaychú por tres obras fundamentales que ayudó a materializar con decisión, recursos y compromiso: el Hospital Centenario, el Teatro Gualeguaychú y el Frigorífico. Hoy, su legado vuelve a cobrar vida tras la reciente intervención artística realizada en la Casa de la Cultura, que evocó su historia a través de música, teatro y relatos.

En la historia profunda de Gualeguaychú, hay figuras que construyeron más que edificios: levantaron comunidad. Una de ellas es Dolores Irazusta de De Deken, nacida en 1863 y fallecida en 1947, quien con su accionar dejó una marca indeleble en el patrimonio material y humano de la ciudad.

Hija del Dr. Cándido Irazusta —médico y primer intendente electo de Gualeguaychú en 1873— y de Felipa Echazarreta —miembro fundadora de la Sociedad de Beneficencia—, Dolores creció en una familia profundamente comprometida con el servicio público. En 1880 contrajo matrimonio con Gustavo De Deken, de origen belga y gerente del Banco de Italia y Río de la Plata. Juntos fueron impulsores de varias iniciativas comunitarias clave para la ciudad.

Según información recopilada por Gustavo Rivas para la Gualepedia – Enciclopedia Digital de Gualeguaychú, Dolores ocupó durante años la presidencia de la Sociedad de Beneficencia, incluso en el periodo en que esta institución tuvo a su cargo la construcción del Hospital Centenario, inaugurado en 1913. Su liderazgo y compromiso fueron fundamentales para concretar esta obra sanitaria emblemática que, hasta hoy, es pilar del sistema de salud regional.

En 1910, participó junto a su esposo en la fundación de la comisión que llevó adelante la construcción del Teatro Gualeguaychú, inaugurado pocos años después como símbolo de la vida cultural de la ciudad. Además, en 1914 hizo construir su casa en calle 25 de Mayo 734, actual Casa de la Cultura, que donó posteriormente a la Sociedad de Beneficencia en su testamento.

La tercera gran obra que integró su legado fue de carácter productivo: el Frigorífico Gualeguaychú, ex sociedad de abasto y saladeril. Durante la década del ’20, Dolores avaló con todo su patrimonio los préstamos que permitieron la construcción de la planta industrial. Un acto de confianza y responsabilidad que potenció el desarrollo económico local.

También colaboró en la construcción de la capilla de la Sagrada Familia, inaugurada en 1919, en terrenos donados por su hermana Felipa y su cuñado Pedro Borrajo. Su vida, atravesada por la fe católica, estuvo dedicada a la acción solidaria, la filantropía y el fortalecimiento de la comunidad.

Falleció a los 84 años, y su legado sigue vivo no solo en las instituciones que ayudó a fundar o sostener, sino también en el gesto final de su testamento, donde legó bienes a la Sociedad de Beneficencia, reafirmando su compromiso hasta el último día.

Dolores Irazusta de De Deken fue más que benefactora: fue arquitecta de una ciudad con mirada social, sanitaria y cultural. Una figura clave cuya huella todavía estructura parte de la identidad de Gualeguaychú.

LA CASA DE DEKEN REVIVE LA HISTORIA DE DOLORES CON ARTE Y MÚSICA

El pasado domingo 27 de julio, la histórica Casa De Deken fue escenario de una emotiva intervención artística organizada por la Dirección de Cultura, destinada a revivir el legado de Dolores Irazusta de De Deken.

Con entrada libre y gratuita, la propuesta invitó a vecinos y vecinas a sumergirse en la vida de esta figura central del patrimonio local. La actriz Noemí Peña fue la encargada de encarnar a Dolores, recreando pasajes de su historia a través de relatos, recursos teatrales y una cuidada selección musical, en una experiencia sensorial que permitió conectar al público con la vida cotidiana de otra época y los orígenes de una de las casas más emblemáticas de la ciudad.

El marco musical estuvo a cargo del cuarteto de contrabajos «Asuntos Graves» y de músicos de la Orquesta Yaguarí Guazú: Atahualpa Uranga, Mirko Díaz Zicarelli, Marcos Mendelevich y Dylan Khun, quienes aportaron un clima sonoro original y profundo a la puesta en escena.

La intervención se desarrolló en el Museo de la Memoria Popular, ubicado en la recientemente reinaugurada Casa De Deken, como parte de una iniciativa cultural que busca recuperar y resignificar las historias del pasado, acercándolas al presente mediante lenguajes contemporáneos.

Con esta actividad, el legado de Dolores Irazusta de De Deken no solo sigue vigente, sino que se proyecta hacia nuevas generaciones, recordando que las bases de una comunidad también se construyen desde la generosidad, el arte y la memoria.

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