La Bolsa de Cereales de Entre Ríos informó que las precipitaciones de julio paralizaron tareas de siembra y causaron pérdidas en lotes recién implantados. Se sembraron 1.000 hectáreas menos de lo previsto y aún resta una porción sin implantar.
La campaña de siembra de lino en Entre Ríos avanza con dificultades como consecuencia del impacto climático y problemas en la calidad de la semilla. Según el último reporte del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), las lluvias registradas a partir de la segunda quincena de julio frenaron el ritmo de las labores e incluso provocaron la pérdida de hectáreas que habían sido recientemente implantadas.
El reporte técnico recuerda que, antes de los eventos climáticos, ya se habían reportado inconvenientes debido al bajo poder germinativo de las semillas, lo que representó una limitación para alcanzar la intención inicial de siembra.
En ese sentido, mientras que el objetivo original era alcanzar unas 8.000 hectáreas, la superficie actualmente sembrada se estima en unas 7.000. Además, aún restan por implantarse aproximadamente 500 hectáreas, lo que dependerá de la evolución de las condiciones del suelo y del clima en las próximas semanas.
En relación al estado fenológico del cultivo, el informe detalla que los lotes sembrados recientemente se encuentran en emergencia, mientras que aquellos implantados a fines de mayo e inicios de junio ya presentan ramificaciones basales. En varios de estos sitios se están realizando fertilizaciones con nitrógeno para fortalecer el desarrollo del cultivo.
Con este panorama, la campaña del lino 2025 en Entre Ríos se enfrenta a un escenario adverso que pone en riesgo parte del rendimiento esperado, y obliga a productores y técnicos a ajustar estrategias agronómicas para minimizar pérdidas.
