Manuel Adorni, quien se desempeñaba como Jefe de Gabinete de la Nación desde noviembre de 2025 tras su paso por la vocería presidencial, presentó su renuncia este sábado 27 de junio de 2026. La dimisión ocurre en un momento crítico para la administración de Javier Milei, coincidiendo con el avance de investigaciones federales sobre su patrimonio y una serie de gastos suntuosos que contradicen la retórica de austeridad del oficialismo.
En una extensa misiva publicada en sus redes sociales, Adorni justificó su salida alegando la necesidad de proteger a su familia frente a lo que denominó «ataques mediáticos» y «operaciones«. Sin embargo, la realidad judicial ofrece una narrativa distinta: el ahora exfuncionario enfrenta una imputación por presunto enriquecimiento ilícito impulsada por el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo.
El eje del escándalo: Punta del Este y la «billetera fría»
Uno de los puntos más sensibles de la causa es un vuelo familiar privado a Punta del Este realizado durante el Carnaval de 2026. La Justicia busca determinar si el traslado fue financiado por un empresario que, simultáneamente, mantenía contratos con la Televisión Pública, área que se encontraba bajo la órbita de Adorni.
A esto se suma la admisión pública del propio Adorni sobre la existencia de u$s 500.000 en ahorros no declarados ante el fisco argentino. La explicación del exjefe de ministros, quien afirmó que se trataba de ahorros acumulados en «criptomonedas» y dinero en efectivo heredado de su padre, fue calificada por medios internacionales como el Financial Times como un «escándalo de corrupción» que mina la credibilidad anticorrupción de Milei.
Inconsistencias y aumentos salariales
Mientras el salario mínimo en Argentina sufría caídas reales, Adorni percibía un sueldo de $7 millones mensuales, tras un aumento por decreto de más del 100% a principios de 2026. Su patrimonio declarado creció un 319% en un solo año, superando ampliamente la inflación acumulada.
La investigación judicial también pone la lupa sobre la compra de un departamento de 150 m² en Caballito valuado en u$s 340.000 y el uso de una residencia en el country Indio Cuá, cuyas expensas superan los $699.000 mensuales. Estas cifras resultan difíciles de conciliar con sus ingresos declarados como funcionario público.
Reordenamiento político y sucesiones
La salida de Adorni ha provocado un «reseteo» inmediato en la estructura gubernamental. Adrián Ravier, economista de confianza del presidente y coautor de sus libros, asumió como el nuevo vocero presidencial. Por su parte, se espera que Diego Santilli, actual titular de Interior, absorba las funciones de la Jefatura de Gabinete, consolidando el control de áreas clave bajo figuras del PRO aliadas al gobierno.
Desde la oposición, las críticas no tardaron en llegar. Sectores de la UCR y Unión por la Patria señalaron que la renuncia debió producirse meses atrás y exigieron que la Justicia avance sin presiones en la investigación del incremento patrimonial del exfuncionario.
Este episodio deja al gobierno libertario ante el desafío de recuperar una agenda ética que parece haberse erosionado. Como advierten analistas internacionales, el impacto de este escándalo dependerá de si la estabilización macroeconómica logra, eventualmente, opacar las crecientes dudas sobre la integridad de sus principales cuadros políticos.
YPF: ¿Un refugio de lujo para la defensa judicial?
A pesar de su salida del Poder Ejecutivo, el futuro económico de Adorni sigue ligado a las arcas públicas a través de la petrolera estatal YPF, donde fue designado director en enero de 2026. En los pasillos de la Casa Rosada y en sectores de la oposición, circula con insistencia la versión de que el ex vocero podría percibir honorarios que ascienden a los 93 millones de pesos. Esta posibilidad ha despertado sospechas de que su permanencia en el directorio busca garantizarle fondos para costear su compleja defensa legal.
