Un video difundido por una estación de servicio Shell en Crespo, Entre Ríos, desató indignación al simular el secuestro de una mujer. El material fue retirado y la empresa pidió disculpas públicas.
Una estación de servicio Shell en Crespo, Entre Ríos, quedó en el centro de la polémica tras difundir un video considerado misógino y violento, en el que dos empleados simulan el secuestro de una joven. La grabación, publicada en la cuenta oficial de Instagram de la sucursal, se viralizó rápidamente y generó un repudio generalizado en redes sociales.
En el clip, los playeros comentan en tono burlesco sobre una clienta “infumable” y finalmente la meten en una bolsa de consorcio, para luego cargarla en un camión que parte hacia Formosa. La escena termina con frases como “qué paz” y “esta piba no va a joder más”, lo que fue interpretado como una trivialización de la violencia de género.
Disculpas de la estación y comunicado oficial
La estación de servicio, operada por Erich Wagner y Cía. S.R.L., emitió un comunicado en Facebook reconociendo el error. “Queremos expresar públicamente nuestras más sinceras disculpas por el contenido difundido. Reconocemos que fue totalmente inapropiado y puede interpretarse como apología de la violencia de género”, señalaron.
Además, aseguraron que el material ya fue retirado de todas las plataformas y se comprometieron a “revisar con mayor responsabilidad” sus comunicaciones futuras.
La respuesta de Shell y el repudio en redes
Por su parte, la empresa Raízen, licenciataria de Shell en Argentina, difundió un comunicado en el que repudió el hecho: “Condenamos toda forma de violencia y discriminación. Lamentamos y repudiamos el video publicado por la estación de Crespo y reafirmamos nuestro compromiso con el respeto y la igualdad”, afirmaron.
El colectivo de Periodistas Feministas de Entre Ríos calificó el video como un acto de violencia mediática y simbólica, destacando que en Argentina se registra un femicidio cada 27 horas. En la misma línea, la senadora bonaerense Malena Galmarini criticó duramente el contenido en su cuenta de X (ex Twitter), al considerarlo un mensaje peligroso y apología del delito.
La polémica dejó al descubierto el impacto negativo de una acción comunicacional que, bajo la excusa del humor, recurrió a la violencia como recurso narrativo en un país marcado por la lucha contra el femicidio.
