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Solicitan prisión para un médico militar por delitos de lesa humanidad cometidos en el Batallón de Salto

El fiscal Perciballe pidió el enjuiciamiento y prisión de R.A.R.I. por delitos cometidos entre enero y marzo de 1976 en el Batallón de Infantería n° 7 de Salto. Para la Fiscalía de Lesa Humanidad, el galeno fue una pieza clave en la represión desplegada en dicha unidad militar. En reiteradas ocasiones cooperó en los distintos interrogatorios en que a los detenidos se le aplicaban apremios físicos y tratos crueles inhumanos.

La Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad, a cargo del fiscal Ricardo Perciballe, solicitó el enjuiciamiento y prisión de un médico por delitos cometidos entre enero y marzo de 1976 en el Batallón de Infantería n° 7, ubicado en Salto.

Perciballe solicitó el procesamiento con prisión de R.A.R.I. como coautor de un delito continuado de abuso de autoridad contra los detenidos, un delito continuado de lesiones graves, y éstos en concurrencia fuera de la reiteración con un delito continuado de privación de libertad.

Esta causa se encuentra al amparo del Código del Proceso Penal anterior.

CONTEXTO

El 27 de Junio de 1973 se consolidó en Uruguay el golpe de Estado de carácter cívico-militar, que había tenido su ensayo el 9 de Febrero de ese año. De esa forma se ratificó un camino inexorable de las fuerzas armadas en la vida política del país, que había comenzado con el decreto 566 /971 de fecha 9 de Septiembre de 1971 por el que se le otorgó la conducción de la «lucha contra la guerrilla» imperante en el país.

Al respecto, dicha norma disponía “Disponese que los Mandos Militares de Defensa Nacional, asuman la
conducción de la lucha antisubversiva”. Con este marco normativo, comenzó la persecución a todos los ciudadanos que intentaron resistir a la dictadura mediante la estructura que desde la clandestinidad las organizaciones obreras y estudiantiles se dieron. 

Como consecuencia del golpe de estado, se instauró un régimen autoritario que suprimió todos los derechos, garantías y libertades reconocidas en la Constitución.

TESTIMONIOS DE TORTURAS

  • “Me hubieran matado antes de judearme tanto”

En el Batallón de Infantería N.º 7 de Salto fueron objetos de distintas torturas militantes de partidos de izquierdas, así lo recuerda una víctima del terrorismo de Estado, que al llegar a la unidad militar fue encapuchado por unos doce días y sometido golpizas, colgamientos y a picana eléctrica. Y sobre el punto fue muy gráfico “me hubieran matado antes de judearme tanto” (fs. 17 vto.). En lo que refiere a la presencia de médico en el lugar señaló “Estuve como doce días con los ojos tapados y me sacaron del cuartel dos o tres veces esposado encapuchado y no se a donde me llevaron, me colgaron, me pusieron picana eléctrica por todos lados … Lo único que sentí fue que gritaron atención, me colgaron de una cuerda con los brazos para atrás y la capucha y me trajeron casi desmayado para acá y me trajeron a la cuadra dos soldados y un doctor. Los soldados no recuerdo el nombre del Dr. F. yo caí al lado de M.A. y él dijo a éste hay que darle más porque aguanta mucho” (fs. 17).

Tras su pasaje por Infantería N.º 7 fue trasladado al Penal de Libertad Recuperó su libertad en Marzo de 1982 por lo que estuvo recluido más de 6 años.

  • El médico militar dijo «a éste hay que seguirle dando”

Otro joven de 31 años, que fue detenido el día 2 de Febrero de 1976 de su lugar de trabajo, y que pertenecía a la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB) relató que tras su detención le vendaron sus ojos y lo trasladaron al Batallón de Infantería N° 7.

En el lugar fue puesto de plantón, sometido a distintos golpes y a colgamiento. “Estuve 4 días y 4 noches de plantón y al cuarto día no se si caí o me venció el sueño” (fs. 10 vto.). “Nos daban golpes en las piernas y en los brazos. Fueron 4 días y 4 noches sin comer ni dormir y a veces cuando estábamos al límite nos llevaban a orinar, aunque hay compañeros que se orinaban encima” (fs. 11).

Y en lo que refiere al tratamiento médico corroboró lo manifestado por R.S. Al respecto señaló “Uno de esos días traen al L.R.S. hecho una bolsa de papa y lo tiran al lado mío y al rato aparece el Dr. R.R., lo auscultó, le tomó las pulsaciones y dijo a éste hay que seguirle dando” (fs. 11) y especificó mas adelante “Yo lo vi clarito. R. era una persona conocida” (fs. 11).

Desde su detención a Junio de 1978 estuvo en el Batallón de Infantería N.º 7 cuando fue trasladado al Penal de Libertad. Allí recuperó su libertad el día 30 de Marzo de 1979.

  • «Estaba en las sesiones torturas y decía que les siguieran dando»

M.C. fue detenido el día 21 de Enero de 1976, en ese entonces tenía 32 años había sido despedido de “E.E.” -por lo que se dedicabaa realizar changas- y era militante del PCU. La detención ocurrió en su casa de Belen, junto a él se encontraban sus hermanos L. y S. que también fueron detenidos. Ésta última a los días fue liberada.

El operativo estuvo a cargo de policías y de militares del Batallón de Infantería N.º 7 que procedieron a registrar toda la casa en busca de armas que no encontraron. En primer lugar, fue llevado a la Comisaría de Belen y posteriormente a la unidad militar de Salto.

En el Batallón fue encapuchado y puesto de plantón junto a otros detenidos. Tras ello, fue objeto de interrogatorios para que admitiera su participación en el PCU y éstos eran acompañados de golpes, picana eléctrica, colgamientos y submarino.

Al respecto señaló “Daban palizas, tachos, colgadas. Me ponían las manos para atrás y me hacían submarinos. Ahí estaba encapuchado”. “Me colgaban y me tenían rato y me sumergían la cabeza en el tacho” … “me daban picana. Me sumergían y me daban picana” (fs. 8 vto).

En lo que refiere al indagado R. sostuvo “R. era el doctor que nos atendía a nosotros. Era el doctor de la unidad, del regimiento. Estaba en las sesiones torturas y decía que les siguieran dando o pararan, a veces uno se hacía el “jodido” para poder “zafar” y el decía “dale que está bien”. Y más adelante destacó “Él estaba en todas las sesiones calculo” (fs. 8 vto.).

En la unidad militar estuvo hasta Noviembre de 1976 que fue trasladado al Penal de Libertad de donde recuperó la libertad en Agosto de 1982.

  • «Estaba haciéndome para que pararan de pegarme, el médico me reviso y dijo ‘puede seguir la sesión’”

L.C. fue detenido en su casa junto a su hermano M., tenía 27 años, trabajaba en la Arrocera A. y era afiliado al PCU. Tras un breve pasaje por la Comisaría de Belen fue trasladado al Batallón de Infantería N.º 7 de Salto.

En dicha unidad militar fue objeto de plantones, golpizas, picana eléctrica, caballete y colgamientos. Al ser interrogado respecto a los tormentos recibidos destacó, “Golpes con los puños en los riñones y en el hígado por lo menos entre dos personas. Picana, a mí no me mojaron pero a otros los mojaban”(fs. 9) … “Me daban en las orejas en los testículos en las manos. Yo estaba atado con las manos hacia atrás. Me tiraban al suelo y me daban” … “Plantones hasta que caía. Caballete es una madera que tiene una madera tiene un filo donde te cuelgan y no tocas los pies en el suelo …” “La colgadura, me colgaban de los brazos con los brazos hacia atrás. Uno no aguanta porque le tuerce los brazos. Uno se desmaya. Hasta ahora se me hinchan los brazos” (fs. 9 vto.).

Tales apremios eran intercalados por interrogatorios para que admitiera su vinculación al PCU, así como para que diera información sobre dicha organización e integrantes de la misma. 

En lo que refiere al indagado R. manifestó, “Reconocí a un médico que llamaron un día que me desmaye que es R. Dijeron “llamelo a R.”. Yo no estaba desmayado, estaba haciéndome para que pararan de pegarme y dijeron “llamen a R.”. Él vino me revisó y dijo que estaba bien, que se podía seguir la sesión. Varias veces hice eso. El dijo “puede seguir la sesión” (fs. 9 vto.)

En el Batallón de Infantería N.º 7 permaneció unos 10 meses y luego de ello fue derivado al Penal de Libertad de donde recuperó su libertad en el año 1982.

CONCLUSIÓN 

A criterio de la Fiscalía existieron elementos de convicción suficientes para sostener prima facie que el Dr. R.A.R.I., incursionó en un delito continuado de abuso de autoridad contra los detenidos, un delito continuado de lesiones graves y éstos en concurrencia fuera de la reiteración con un delito continuado de privación de la libertad, todos ellos en calidad de co-autor. 

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