En una operación militar de menos de 30 minutos aprobada por Donald Trump, Estados Unidos ejecutó un ataque de EE.UU. a Venezuela que incluyó bombardeos en Caracas y otros tres estados. El Gobierno venezolano ha denunciado la agresión como un intento de apoderarse de sus recursos estratégicos, mientras se reporta el secuestro de Nicolás Maduro por fuerzas especiales y se confirman víctimas civiles y militares.
En una operación relámpago que ha conmocionado a la comunidad internacional, el Gobierno de los Estados Unidos llevó a cabo la madrugada de este sábado una agresión militar contra territorio venezolano, resultando en reportes sobre el secuestro del presidente Nicolás Maduro. El ataque, que incluyó explosiones en la capital, Caracas, y acciones en otros tres estados del país, tuvo una duración de menos de 30 minutos.
Detalles de la operación y bajas reportadas
La ofensiva aérea comenzó con explosiones reportadas en diversos puntos de Caracas. Según fuentes de la cadena CNN, la operación para capturar a Maduro fue aprobada hace unos días por Donald Trump. Reportes adicionales de la cadena CBS indican que el mandatario habría sido capturado por fuerzas Delta.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó que la incursión dejó un saldo de víctimas mortales tanto militares como civiles, además de registrarse daños estructurales en edificios residenciales. Tras los eventos, el fiscal general Tareck William Saab y la propia vicepresidenta han exigido una «fe de vida» del presidente Maduro y de su esposa, Cilia Flores, ante la incertidumbre de su paradero.
Reacción del Gobierno Bolivariano
El Gobierno venezolano, a través de un comunicado difundido por el canciller Yván Gil, denunció formalmente esta «gravísima agresión militar» ante la comunidad internacional. Según el documento oficial, el objetivo estratégico de Washington no es otro que «apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela», haciendo especial énfasis en las reservas de petróleo y minerales del país.
Como respuesta inmediata a la incursión, Nicolás Maduro decretó el estado de conmoción exterior en todo el territorio nacional antes de que se informara sobre su presunta custodia por fuerzas estadounidenses.
Por su parte, el ministro de Interior, Diosdado Cabello, condenó los ataques y pidió a la población «no caer en el desespero».
Impacto y condena internacional
La comunidad global ha reaccionado de forma dividida y con extrema preocupación:
• Condena regional: El Gobierno de Brasil, presidido por Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su «enérgica condena» al ataque a través de su canciller Mauro Vieira. Asimismo, el presidente de Chile, Gabriel Boric, manifestó su preocupación y condena ante los hechos.
• Llamado a la desescalada: El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, informó que sigue de cerca la situación y realizó un llamado urgente a la desescalada de la violencia.
• Postura de Rusia: Moscú calificó la acción como una muestra de «doble moral» y enfatizó que el destino de Venezuela debe ser decidido por su propio pueblo.
• Apoyos: En contraste, figuras como el senador estadounidense Marco Rubio y el presidente argentino Javier Milei han celebrado la agresión y la noticia de la captura de Maduro.
Desde una perspectiva legal, Marc Weller, director del programa de Derecho Internacional de Chatham House, señaló que esta operación armada contraviene el derecho internacional, el cual prohíbe el uso de la fuerza como instrumento de política nacional, salvo en casos de defensa ante un ataque armado previo, requisito que esta incursión no cumple.
Para comprender la magnitud de este evento, se puede comparar con un terremoto geopolítico de gran escala: el impacto inicial ha destruido las bases de la diplomacia regional, y las réplicas legales y políticas seguirán redibujando el mapa de las relaciones internacionales en el hemisferio durante los próximos años.
