Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó la intervención militar como una violación gravísima al derecho internacional y a la soberanía venezolana.
En un pronunciamiento oficial este sábado 3 de enero de 2026, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, condenó enérgicamente la acción militar de los Estados Unidos contra Venezuela, que resultó en la captura del mandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Lula exigió una respuesta vigorosa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ante lo que calificó como una violación al derecho internacional.
Una «línea inaceptable» superada
A través de sus redes sociales, el mandatario brasileño afirmó que las acciones ordenadas por Washington “sobrepasan una línea inaceptable” y representan un precedente peligroso para la comunidad internacional. Según Lula, este tipo de ataques constituyen el primer paso hacia un escenario global de caos e inestabilidad donde «la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo».
Brasil convoca reunión de emergencia
El gobierno brasileño recordó su histórica postura de oposición al uso de la fuerza y señaló que esta intervención evoca “los peores momentos de la interferencia en la política de América Latina y el Caribe”. Ante la gravedad de la crisis en el país vecino, se llevó a cabo una reunión de emergencia en el Palacio de Itamaraty.
Lula, quien se encontraba en Río de Janeiro, participó en el encuentro por videoconferencia y tiene previsto su regreso a Brasilia de forma inmediata. Asimismo, el ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, interrumpió sus vacaciones para reincorporarse a las funciones diplomáticas en la capital y coordinar la respuesta de Brasil, que se mantiene a disposición para promover la vía del diálogo.
Para entender la magnitud de esta crisis, se podría decir que el derecho internacional es como un muro que protege la convivencia entre vecinos; cuando una potencia decide derribarlo para entrar por la fuerza en la casa de otro, no solo daña esa vivienda, sino que deja a todo el barrio expuesto a que la seguridad deje de depender de las reglas y pase a depender únicamente de quién tiene el arma más grande.
