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256 años de José Artigas, 208 años de las ollas populares

Hoy, a 256 años del nacimiento de José Artigas, es momento de recordarlo en sus ideas generales, en su convincente lucha junto a los pueblos, pero también en nuestro territorio, de este lado del río en Salto o del otro en Concordia, en ese río que más que separar le corre agua de integración de los pueblos.

Por Bruno Arizaga*

  • ARTIGAS Y LAS OLLAS POPULARES

Allá por 1811, José Artigas emprendía una larga marcha hacia al interior de la Banda Oriental, obligado por la opresión realista española que ocupaba Montevideo, que era por esos tiempos uno de los últimos bastiones del imperio español en nuestro continente. Los revolucionarios que querían frenar la dependencia imperialista española, sobre todo los bonaerenses, se pusieron el objetivo de expulsar en el sur a los realistas de Montevideo por medio de sitios. Pero Artigas optó por irse al norte.

¿Se fue solo? No. Lo hacía con el pueblo Oriental, repleto de criollas, viudas, gauchos, “indios bravos”, esclavos libres, oprimidos y oprimidas desde la placenta. En síntesis, mujeres y hombres marginados que sufrían la opresión.

¿Quien conducía a quién? Hay quienes dicen, como el profesor José Pedro Barrán, que Artigas era “conductor” de esta masa de gentes, pero que estas gentes a su vez “conducían” a Artigas, y todos y todas era uno solo en un objetivo en común: la libertad .

¿Huían? Nadie podría decir tal cosa. Escapaban de la opresión española por un lado pero, por otro, subieron hacia el norte abriendo un frente de lucha contra la invasión de otro imperio, el portugués, que tenía ganas de apoderarse de este territorio de Nuestra América.

El Pueblo Oriental fue escribiendo su historia y así también escribió un proyecto político atrevido, federal y popular, pero para ello se tuvo que pasar penurias. Estos pueblos dejaron su vida atrás por la libertad, y en busca de ella se pasó hambre, miseria, desabrigo, afectaron pestes y muchos más males que las y los más pobres conocen en carne propia, en cualquier época. Por lo que Artigas se movió y pidió donaciones a posibles futuros aliados de su revolución, como al Paraguay y a provincias de la actual Argentina. Por una carta enviada desde las orillas del Río Uruguay en Salto Chico por Artigas en agradecimiento a Buenos Aires el 24 de enero de 1812, sabemos que una de las donaciones al pueblo artiguista fueron “60 ollas de fierro” . En estas ollas se hirvió la carne tiesa del ganado cimarrón de la época, a su vez las ollas se rodearon los mates amargos y que, como sabemos, entre mate y mate empieza la conversación. A veces se podría sentir el calor estomacal del hambre, pero quien la padece nunca se olvida el frío sentimiento contra enemigo que lo provoca.

De estas ollas, crisis, charlas y rebeldía, del interior de la Banda Oriental salieron proyectos políticos que eran alocados para los grandes terratenientes, como que los “más infelices” y pobres tuvieran su propia tierra para trabajarla. O ideas desquiciadas para algunos poderosos como la de terminar con las diferencias entre “los interiores” y “las capitales”, para que los pueblos más alejados de las tomas de decisiones también decidan, también sean soberanos en igualdad. En momento de crisis y anhelo de libertad, las ollas que ya eran bastante populares fueron partícipes de ideas para crear organización política y social en pos de cambiar la realidad desigual para las y los más pobres.

ILUSTRACIÓN: BRUNO ARIZAGA
  • URUGUAY Y LAS OLLAS POPULARES

Hoy por 2020, una pandemia global atravesó continentes en una larga marcha; el coronavirus llegó a la antigua Banda Oriental donde ya no está Artigas ni su revolución. Este “enemigo invisible” se ha cobrado miles de muertos en el mundo, alrededor de 24 en el Uruguay. Paralizó la economía, esto como en toda crisis atrajo al desempleo, éste atrajo el hambre para los sectores más vulnerables y, para que la enfermedad no se siga propagando se nos pidió que nos quedemos en nuestras casas, sin salir. Pero hay quienes se ven obligados a salir.

¿Salen solos? No. Algunas familias lo hacen con el hambre, la miseria y a veces el desabrigo.

¿Quién conduce a quien? Hay quienes dicen que el “conductor” y responsable del hambre es uno mismo, como si fuera que cada uno con el mero esfuerzo de quedarse en su casa resuelve todo. Pero hambre hubo antes y la va a haber después de la pandemia, la pandemia sólo ayudó a mostrar que en momentos de crisis el hambre se conduce sola por los “más infelices” de hoy, que 200 años después siguen existiendo.

Lejos estamos de los tiempos de Artigas, hoy los uruguayos y uruguayas vivimos en una República democrática y, como es sabido, en ella el pueblo eligió a sus nuevos conductores y su representante: el presidente Luis Lacalle Pou. Pero este no ha conducido su mirada ni al hambre ni al desempleo, tal vez porque no conoce ninguna de estas dos miserias en carne propia. Tal vez, pero no sabemos por qué.

Mientras el trabajo en muchos planos se detuvo, el presidente Lacalle Pou toma medidas para un país “imaginario” que se enmarcan en la famosa “Ley de Urgente Consideración” (LUC), una ley llevada al Parlamento, con 500 artículos que retratan su proyecto político. Allí vemos medidas de ajuste económico al pueblo y a su vez recortes a la libertad del derecho a huelga, mostrando con ello que vas a estar en contra, que te van a tocar el bolsillo como trabajador y trabajadora, pero podrás protestar como el Gobierno quiera que protestes. Se le suma la “mano dura”, el abuso policial, y la persecución por la “apariencia delictiva”. Y también estuvo en la mesa la discusión de las empresas públicas, como la desmonopolización de ANCAP (Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland) y privatización de algunas funciones de ANTEL (Administración Nacional de Telecomunicaciones), algo que por lo alevoso que era el movimiento social y los parlamentarios de la oposición le dieron marcha atrás.

A su vez, el nuevo oficialismo que respalda al presidente y a su plan político, tampoco genera ideas que contribuyan al cambio de la situación. El General retirado de las FFAA, Guido Manini Ríos (senador por Cabildo Abierto), como extrañando la represión a todo pensamiento diferente, plantea que la urgencia no es asegurar el plato de comida a las masas desempleadas o buscar mecanismos para una buena educación para la juventud, pero sí permitirle armas a los generales retirados, como si al coronavirus se le ganara a los tiros.

¿Y dónde se encuentran las ideas de Artigas? En la urgencia real. En barrios de todo el país, como en la misma ciudad de Salto, 208 años después volvieron las ollas. Como ley en hechos, las ollas aparecen a protestar y a proponer. Sin dudas son más reales y explican mejor la situación del país que la LUC. Se organizan de distintas maneras: en casas, clubes de fútbol local, o en alguna esquina de barrio. Familias, comercios locales o pequeños y medianos productores rurales se ponen a la orden para hacer llegar las donaciones. También se forman redes entre ollas de un mismo barrio para sostenerse entre sí. La ciudad de Salto hoy cuenta con más de 60 ollas en una población de 90 mil habitantes.

¿Esto qué muestra? Que lo urgente es la gente, la que hoy no tiene la comida asegurada. Que no es algo para festejar la existencia de tantas ollas populares, sino que son una muestra de resistencia creciente a un gobierno que no responde a las necesidades reales. Que proponen y se organizan desde abajo, sin mucha conferencia de prensa ni foto. Que se organizan en cuanto a los criterios de higiene y distancia para prevenir la expansión de la pandemia, pero saben más la cotidianidad de la gente que el Presidente y las clases que lo respaldan.

Hoy, a 256 años del nacimiento de José Artigas, es momento de recordarlo en sus ideas generales, en su convincente lucha junto a los pueblos, pero también en nuestro territorio, de este lado del río en Salto o del otro en Concordia, en ese río que más que separar le corre agua de integración de los pueblos. De estas ollas de protesta y de propuesta siguen saliendo ideas que den a la gente un nuevo amanecer. Es un homenaje triste, pero más cercano a lo que fue el “Protector de los Pueblos Libres” para nuestros pueblos.

* | Militante social y estudiante del Profesorado de Historia de Salto, Uruguay.

FREGA. Ana, “Pueblos y Soberanía en la revolución artiguista. La región de Santo Domingo de Soriano desde fines de la colonia a la ocupación portuguesa”. Ediciones de la Banda Oriental, 2007, p. 12.

Comision Nacional Archivo Artigas, “ARCHIVO ARTIGAS, TOMO SÉPTIMO”. Impresores A. Monteverde y Cia. S. A. MCMLXVI, p. 228 (http://bibliotecadigital.bibna.gub.uy:8080/jspui/handle/123456789/1017).

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