El desarrollo de una nueva variedad de cítrico es un proceso de largo aliento que puede demandar entre 15 y 18 años de investigación antes de alcanzar los mercados internacionales. En este escenario, el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA), a través de su sede en Salto Grande, lidera una estrategia nacional para dotar a la citricultura uruguaya de herramientas competitivas basadas en la genética citrícola en Salto.
El rol de INIA Salto Grande en la competencia global
El Dr. Carlos Rivas, investigador principal de INIA Salto Grande, destacó recientemente en el ciclo Uruguay tierra de cítricos de la emisora En Perspectiva, que la genética propia es el «corazón de la competitividad» para un país pequeño como Uruguay. Al no poder competir únicamente por volumen frente a gigantes como Sudáfrica o Perú, la apuesta uruguaya se centra en la innovación y el «exotismo» de sus frutos.
Actualmente, Uruguay comercializa su genética en el exterior mediante una alianza con la empresa Citrugénesis (grupo AM Fresh), lo que permite que variedades desarrolladas en el departamento de Salto generen ingresos por regalías al ser plantadas en otras regiones del mundo.
Sabores disruptivos: Del pomelo «fácil de pelar» a la mandarina «terciopelo»
La investigación en Salto no solo busca mejorar la productividad, sino también responder a las tendencias del consumidor moderno que exige conveniencia (frutos sin semillas y fáciles de pelar) y beneficios para la salud. Entre los avances más destacados se encuentran:
- Híbrido Mandarina-Pomelo: Una innovación que busca ofrecer el sabor del pomelo, pero con el tamaño y la facilidad de pelado de una mandarina. Este desarrollo es clave para la salud, ya que reduce los niveles de furanocumarinas, compuestos que interfieren con ciertos medicamentos.
- Variedad Brixi: Una mandarina de sabor intenso y textura «terciopelada» que madura tarde en la temporada.
- Variedad Melva: Hermana de la Brixi, esta variedad de media estación destaca por su resistencia genética a enfermedades como la Alternaria, reduciendo la necesidad de intervenciones químicas en el campo.
Resiliencia climática y desafíos de producción en la región
El proceso de selección de estas variedades se realiza bajo las estrictas condiciones del litoral norte. Según los expertos, las variedades deben ser resilientes a los «calores brutales» registrados en Salto durante el verano, así como a las heladas invernales que pueden afectar la calidad interna de la fruta, provocando el fenómeno del «corcho» o sequedad.
El ingeniero agrónomo Martín Lanfranco explicó que el trabajo de mejoramiento genético en Salto utiliza métodos de hibridación natural, realizando el trabajo de polinización manual —similar al de las abejas— para asegurar cruzamientos específicos sin recurrir a la manipulación transgénica, lo cual está prohibido para cítricos en Uruguay.
