El Departamento Ejecutivo de la Municipalidad de Concordia dispuso la inmediata suspensión por 45 días sin goce de haberes y el inicio de un sumario administrativo contra el agente Pablo Daniel Calabrese, tras verse involucrado en un hecho delictivo que afecta el patrimonio público. El caso, que comenzó como una denuncia por sustracción de materiales en una dependencia estatal, escaló a la justicia ordinaria tras un hallazgo de armamento en la vivienda del implicado.
Según consta en el Decreto N° 256/2.026, los hechos fueron informados por la Dirección de Prevención y Seguridad Ciudadana a partir de un reporte de otro agente municipal. Calabrese habría sido sorprendido al momento de sustraer dos bidones de cinco litros de aceite hidráulico del depósito de la institución, utilizando un camión recolector de residuos para retirar el material del edificio público.
Allanamiento y hallazgo de un arsenal
La denuncia policial por el presunto robo dio lugar a un procedimiento de la Policía de Entre Ríos en el domicilio particular del agente investigado. En el lugar, las fuerzas de seguridad no solo recuperaron cuatro bidones de aceite, sino que detectaron una situación de mayor gravedad: la presencia de varias armas de fuego y abundante munición.
Entre los elementos secuestrados por la policía se detallan revólveres, una pistola, una carabina y proyectiles de diversos calibres. Este descubrimiento vincula la falta administrativa con delitos de carácter federal por la tenencia ilegal de armamento.
Política de «Tolerancia Cero»
En los considerandos de la norma, la gestión del intendente Francisco Azcué subrayó que se ha fijado como política de gobierno la «intolerancia total y absoluta» ante cualquier hecho delictivo, especialmente aquellos que atenten contra el patrimonio del Estado local. El decreto destaca que los agentes municipales deben ser un modelo de conducta para la ciudadanía.
La medida se fundamenta legalmente en la Ordenanza N° 11.275 (Escalafón Municipal), invocando el incumplimiento de las obligaciones de prestar servicio con honestidad y observar buena conducta. El Ejecutivo remarcó que el accionar del agente demuestra una «falta de dignidad en su vida pública o privada» y una ausencia de rectitud en el desempeño de sus funciones.
Este episodio representa un nuevo endurecimiento en la política disciplinaria del municipio, que en semanas previas ya había aplicado sanciones ejemplares por ausentismo masivo y otras irregularidades administrativas en áreas operativas.
