El presidente de la República, Yamandú Orsi, encabezó este jueves en Bella Unión el lanzamiento de la zafra de caña de azúcar 2026, coincidiendo con el 20.° aniversario de Alcoholes del Uruguay (ALUR). El evento, realizado en el complejo agroindustrial del departamento de Artigas, marcó un hito en la consolidación de una unidad productiva que hoy sustenta a miles de familias en el extremo norte del país.
Durante su oratoria, Orsi calificó la creación de ALUR en 2006 como un «renacimiento» para la zona. El mandatario recordó la crisis socioeconómica previa, cuando la caída de la producción cañera provocó cierres de comercios y altos índices de desempleo. «El país no se construye preguntándose solamente qué es lo más barato, sino qué clase de país queremos ser», afirmó al defender la rentabilidad social del proyecto.
Impacto en el empleo y la producción regional
Actualmente, el complejo sucro-alcoholero genera 4.000 puestos de trabajo directos e indirectos en la región. La plantilla incluye 700 empleos directos, 1.300 cortadores de caña, 120 productores y personal vinculado al transporte y logística de subproductos.
En términos de rendimiento, la empresa atraviesa una etapa de alta productividad. Según datos oficiales, la zafra 2025 cerró como la tercera mejor de su historia, con una productividad de 6.895 kilogramos de azúcar por hectárea. Durante dicho periodo, el ingenio procesó 471.981 toneladas de caña de azúcar, produciendo 14.723 toneladas de azúcar blanco refinado y 26.371 metros cúbicos de etanol.
Soberanía energética y cuidado ambiental
La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, destacó que ALUR es una pieza clave en la reducción del impacto ambiental del transporte liviano. El uso de biocombustibles producidos en estas tierras permite una reducción superior al 73% en las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con la gasolina convencional.
Asimismo, el complejo opera bajo principios de economía circular. En 2023, se logró la reutilización de más del 99% de los residuos industriales generados. La biomasa resultante del proceso es suficiente para abastecer la demanda eléctrica de la planta, destinándose el excedente a la red de UTE; en 2025, esta venta alcanzó los 13.304 megavatios-hora.
Antecedentes y proyección del modelo
La historia de la industria azucarera en Bella Unión se remonta a ensayos de ANCAP en 1937 y la posterior creación de ingenios como CAASA y la cooperativa CALNU. Tras la supresión de medidas de protección en los años 90 y una profunda crisis social, el Estado uruguayo resolvió en 2005 reactivar el sector mediante la creación de ALUR.
Para el futuro, el presidente de ALUR, Marcelo Sadres, señaló que el objetivo es proyectar a la empresa como una «plataforma para el despegue de la bioeconomía nacional«. Los planes incluyen la inserción internacional con biocombustibles sostenibles para aviación y transporte marítimo.


