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Exportaciones de Entre Ríos a Estados Unidos: El impacto del nuevo escenario comercial

Mientras las ventas de carne a Estados Unidos se quintuplican, los sectores citrícola y lácteo de Entre Ríos luchan por salir del estancamiento. La apuesta por los dólares externos pone en tensión el abastecimiento interno y la supervivencia de las economías regionales que no logran subir al tren de la exportación masiva.

La consolidación de Estados Unidos como el quinto destino de las ventas externas de Entre Ríos marca una tendencia irreversible en la política económica provincial. Según declaraciones del ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, publicadas originalmente en el portal oficial de su cartera, la producción responde a un marco de «previsibilidad y reglas claras». Sin embargo, este escenario de «previsibilidad» parece estar diseñado exclusivamente para el mercado externo, donde la cuota de exportación de carne bovina escaló de 20.000 a 100.000 toneladas.

Guillermo Bernaudo, titular del Ministerio de Desarrollo Económico, destaca que la provincia atraviesa una etapa de mayor integración internacional basada en resultados concretos y previsibilidad.

Este incremento masivo de envíos, que incluye cortes de alto valor envasados al vacío, ocurre en un contexto donde el consumo de carne en los hogares entrerrianos muestra una caída histórica por la pérdida del poder adquisitivo. La prioridad de los frigoríficos locales se ha desplazado hacia la generación de divisas, aprovechando la apertura del mercado norteamericano para multiplicar inversiones y empleo orientado a la exportación. Esta dinámica plantea un interrogante crítico sobre la seguridad alimentaria local y el costo de oportunidad de priorizar el plato extranjero sobre el propio.

Blindaje lácteo y la urgencia del sector citrícola

En cuanto a la industria láctea, la negociación técnica logró establecer una asimetría favorable para la provincia. Mientras que Entre Ríos dispone de una cuota de 6.800 toneladas de quesos, el acceso permitido para productos estadounidenses se limitó a 1.000 toneladas. Asimismo, la exclusión de los quesos blandos de la competencia directa funciona como un mecanismo de protección para las pymes, evitando que el eslabón más sensible de la cadena sufra el impacto de las importaciones.

Por otro lado, la recuperación de la competitividad en los cítricos dulces sigue siendo una materia pendiente que la administración provincial intenta revertir. Tras años de estancamiento, el trabajo articulado con cámaras empresarias busca abrir mercados externos bajo criterios de sostenibilidad. El éxito de esta gestión dependerá, en gran medida, de la capacidad para mitigar los costos internos y mejorar el agregado de valor en origen.

El desafío avícola y la reciprocidad comercial en 2026

Hacia el horizonte de 2026, el complejo avícola se perfila como el próximo campo de batalla comercial. La provincia, en coordinación con la Cancillería, gestiona condiciones de reciprocidad ante la apertura del mercado estadounidense. Este punto resulta crítico, ya que la industria local demanda competir bajo estándares sanitarios y técnicos equivalentes para evitar desventajas competitivas frente a la producción norteamericana.

En última instancia, el modelo de desarrollo propuesto por el Ministerio de Desarrollo Económico enfatiza una «inserción inteligente». El desafío reside en transformar el potencial productivo en empleo genuino sin descuidar el entramado social de las economías regionales. La sostenibilidad de este plan dependerá de que la apertura no se traduzca en una vulnerabilidad excesiva ante las fluctuaciones de la política exterior de la potencia del norte.

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