Las autoridades advirtieron que se vivirán 16 o 17 días más con temperaturas extremas. Todos los lugares arqueológicos, incluida la célebre Acrópolis de Atenas, están cerrados al público.
Grecia vive la ola de calor más larga de su historia, con más de 44 grados centígrados previstos este fin de semana, según autoridades climáticas.
«Según nuestros datos, probablemente vivamos entre 16 y 17 días de ola de calor, algo que nunca ha ocurrido en nuestro país», dijo Kostas Lagouvardos, director de investigación del Observatorio Nacional, a la cadena de televisión ERT.
Debido a las altas temperaturas, todos los lugares arqueológicos en Grecia, incluida la célebre Acrópolis de Atenas, estarán cerrados al público durante las horas más calurosas del día hasta el domingo.
«Hace falta una vigilancia absoluta porque los momentos difíciles no han pasado», sostuvo, por su parte, el primer ministro griego, Kyriakos Mitsokakis.
«Hacemos frente a una nueva canícula» y «a un eventual repunte del viento» que atizan desde el lunes varios incendios alrededor de la capital, agregó.
En el centro del país se esperan temperaturas de hasta 45 grados, tres por debajo del récord de 48 grados registrado en el país en 1977 en Elefsina, cerca de Atenas. En la capital, la marca térmica más alta se alcanzó en junio de 2007 44,8 grados.
«Estoy acostumbrado a las temperaturas elevadas. Todos los veranos las tenemos, pero lo que es difícil este año es que las olas de calor se suceden», dijo Christos Boyiatzis en el barrio ateniense de Kolonaki, según la agencia de noticias AFP.
SE MODIFICAN LAS PREFERENCIAS TURÍSTICAS
El aumento de las temperaturas estivales en el sur de Europa podría cambiar en el futuro la cara del turismo en la región. Algunos destinos populares como España, Italia, Grecia y Turquía han sufrido temperaturas superiores a los 40 grados en los últimos días.
Hay destinos como República Checa, Dinamarca, Irlanda y Bulgaria, por su parte, han registrado un aumento del interés. Tanto los organismos turísticos como los expertos prevén que los viajeros empiecen a elegir destinos más frescos o a tomar sus vacaciones en primavera y otoño para evitar así el calor extremo.
Según datos de la Comisión Europea de Viajes (CET), el número de personas que esperan viajar a la región mediterránea de junio a noviembre ya ha descendido un 10% en comparación con el año pasado, cuando el clima abrasador provocó sequías e incendios forestales.
«Prevemos que las condiciones meteorológicas impredecibles tendrán en el futuro un mayor impacto en la elección de los viajeros en Europa», afirma Miguel Sanz, responsable de la ETC.
Un informe de la organización profesional muestra también que el 7,6 % de los viajeros considera ahora que los fenómenos meteorológicos extremos son una preocupación importante para sus viajes entre junio y noviembre.
Entre ellos se encuentran Anita Elshoy y su marido, que regresaron a Noruega desde su lugar de vacaciones favorito, Vasanello, un pueblo al norte de Roma, una semana antes de lo previsto este mes, cuando las temperaturas rondaron los 35 ºC.
«Me dolía mucho la cabeza, las piernas, se me hinchaban los dedos y me mareaba cada vez más», cuenta Elshoy sobre los síntomas del calor. «Se suponía que íbamos a estar allí dos semanas, pero no pudimos quedarnos por el calor».
Los científicos llevan tiempo advirtiendo de que el cambio climático, provocado por las emisiones de CO2 procedentes de la quema de combustibles fósiles, hará que los fenómenos meteorológicos sean más frecuentes, graves y mortales.
Aunque no ha provocado un aumento de las cancelaciones, la ola de calor «sin duda hace que las vacaciones sean menos agradables para los huéspedes», afirma por su parte Catherine Livesley, fundadora del operador de viajes sin vuelos No Fly Travel Club.
Livesley añade que otro efecto desafortunado de la ola de calor es el «compromiso entre las emisiones y la comodidad de los huéspedes», ya que el aire acondicionado se convierte en un requisito de salud y seguridad para los viajeros.
Los meteorólogos predicen que las temperaturas de la próxima semana podrían superar el actual récord europeo de 48,8 °C, establecido en Sicilia en agosto de 2021, lo que hace temer que se repitan las muertes por calor del año pasado.
Las historias de turistas evacuados en helicóptero de las playas italianas o trasladados en ambulancia desde la Acrópolis de Atenas han inundado los medios de comunicación europeos en las últimas semanas.
«Nuestros últimos estudios indican un descenso del número de personas interesadas en viajar en agosto, el mes de mayor afluencia, mientras que un mayor número de europeos se plantea viajar en otoño», afirma Sanz.
Fuente: TELAM/Euronews
