En el marco de su visita a Bruselas y en ejercicio de la presidencia pro témpore del bloque, el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Mario Lubetkin, envió un mensaje contundente a las autoridades de la Unión Europea (UE). El funcionario advirtió que el Mercosur buscará consolidar otros mercados, con China a la vanguardia, si el Parlamento Europeo no avanza de forma definitiva con la ratificación del acuerdo comercial.
Celeridad regional frente a demoras europeas
Lubetkin subrayó un hecho sin precedentes en la historia del bloque sudamericano: los cuatro países miembros (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) ratificaron el acuerdo en apenas dos meses. Según el canciller, esta acción demuestra una visión estratégica unificada que trasciende las diferencias ideológicas de los gobiernos de turno en la región.
En contraste, el proceso en Europa enfrenta obstáculos legislativos y judiciales que podrían postergar la ratificación hasta 2027 o 2028. «Los ciudadanos necesitan respuestas concretas y no tenemos tiempo para sentarnos a esperar», afirmó el ministro, enfatizando que el acuerdo es una herramienta vital para aumentar la inversión y el empleo en ambas orillas del Atlántico.
China y la autonomía comercial
Ante la posibilidad de que la UE rechace el pacto, Lubetkin fue tajante al señalar que las consecuencias para Europa serán significativas, ya que el Mercosur continuará su expansión con otros socios. China, que ha sido el principal socio comercial de Uruguay durante los últimos 14 años, surge como la contraparte natural para profundizar lazos en toda la región. Asimismo, el canciller informó que, bajo la presidencia uruguaya, el bloque se ha propuesto concluir acuerdos con Canadá, los Emiratos Árabes e India, además de fortalecer vínculos con el sudeste asiático (ASEAN) y países africanos.
Equilibrio geopolítico y realidad regional
Respecto a las presiones internacionales, particularmente de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump para restringir la influencia china, Lubetkin aclaró que la política exterior del bloque es de apertura positiva y no «contra nadie».
Finalmente, el ministro desestimó que el actual gobierno uruguayo se encuentre aislado políticamente en una región con tendencia hacia gobiernos de derecha. Citó como ejemplo la reciente cooperación con Chile, asegurando que la necesidad de desarrollo económico y empresarial supera las divisiones partidarias.
