La Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento Básico (ANA) de Brasil publicó el Informe de Seguridad de Presas 2026 (RSB 2026), que identifica 213 estructuras en situación crítica en todo el territorio brasileño. Estas presas presentan problemas de mantenimiento o incumplimientos normativos que elevan el riesgo de colapso, con potencial de afectar a poblaciones e infraestructuras estratégicas.
El panorama nacional es complejo: durante 2025 se contabilizaron 18 accidentes y 23 incidentes en presas brasileñas. Sin embargo, la preocupación para la región de Salto Grande se acentúa al cruzar estos datos con la situación hídrica de la cuenca del río Uruguay y el pronóstico climático para los próximos meses.
Rio Grande do Sul: accidentes recientes y control estatal
El estado de Rio Grande do Sul, parte fundamental de la cuenca alta y media del Uruguay, no es ajeno a esta crisis. En 2024, el estado registró 21 incidentes y tres accidentes relacionados con presas en el marco de eventos climáticos extremos. A diciembre de 2025, Rio Grande do Sul concentraba una cifra masiva de 10.875 presas registradas en el sistema nacional.
Ante esta vulnerabilidad, el gobierno estatal creó en 2025 la División de Seguridad de Presas y Emergencias (DISBE) para intensificar la fiscalización y la gestión de riesgos. Actualmente, la cuenca del río Uruguay en territorio gaucho (estado de Rio Grande do Sul) presenta una alta densidad de estas estructuras, muchas destinadas al riego y la industria, que requieren un monitoreo constante ante el aumento de la frecuencia de lluvias torrenciales.
Salto Grande advierte por un «Niño» fuerte y niveles altos
La situación estructural de las presas en Brasil cobra mayor relevancia ante la advertencia emitida por el Área de Hidrología de Salto Grande. Los centros climáticos globales confirman la intensificación del fenómeno de «El Niño», con una probabilidad del 60% de que sea de intensidad «muy fuerte» hacia fines de 2026.
Se espera que los efectos sobre el río Uruguay comiencen a percibirse entre septiembre y octubre, extendiéndose hasta abril de 2027. Durante este periodo, es altamente probable que el río mantenga una condición de «aguas altas», incrementando la predisposición a crecidas importantes que pondrán a prueba la capacidad de regulación de la represa de Salto Grande y la integridad de las estructuras aguas arriba.
Monitoreo binacional y gestión del riesgo
Para mitigar estos riesgos, la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande opera un Sistema de Alerta Temprana (SAT) que incluye la recepción de datos telemétricos de 10 estaciones de la ANA Brasil y 4 estaciones específicas de presas brasileñas. Este monitoreo permanente permite predecir con confianza la altura del río y coordinar acciones con el SINAE en Uruguay y el SINAGIR en Argentina.
Mientras Brasil lucha contra una baja en el personal de fiscalización —333 profesionales para supervisar todo el país—, Uruguay avanza en proyectos estratégicos como la presa de Casupá, diseñada para asegurar el abastecimiento de agua bruta ante escenarios de sequía extrema, reflejando una agenda regional que oscila entre la prevención de inundaciones y la seguridad del suministro hídrico.
