Lula libre tras pasar un año y siete meses en prisión

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Tras un fallo del Supremo Tribunal Federal, un juez ordenó la liberación del ex mandatario, tras las rejas desde abril de 2018.

Luiz Inácio Lula da Silva, ex presidente de Brasil (2003-2010), ha sido liberado de la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, en el estado de Paraná, donde permaneció un año y siete meses privado de libertad.

Vestido todo de negro, Lula ha sido recibido entre abrazos por sus familiares y una multitud de simpatizantes ataviados con camisetas rojas, símbolo del Partido de los Trabajadores (PT). Cánticos, petardos y una marea de banderas, muchas con las fotos del petista, le han dado la bienvenida.

«Queridos compañeros y compañeras no puedo expresar lo que significa estar aquí con vosotros», aseguró Lula desde un palco rodeado de los militantes del PT, a quienes agradeció el apoyo brindado durante todo este tiempo.

«No pensé que hoy podría estar aquí hablando con hombres y mujeres que durante 580 días gritaron ‘buenos días, Lula’, gritaron ‘buenas noches, Lula’, sin importar si estaba lloviendo, sin importar que hiciese 40 grados, sin importar estar a cero grados», dijo a los militantes. 

«Vosotros sois el alimento de la democracia que yo necesitaba para resistir la maldad», añadió, mientras subrayó que seguirá «luchando por el pueblo brasileño».

Críticas a Moro y Bolsonaro

A pesar del tono festivo, durante su discurso, el ex presidente criticó al ministro de Justicia, Sergio Moro, y a Deltan Dallagnol, fiscal encargado de la operación anticorrupción Lava Jato.

«Necesitaba resistir para luchar contra el lado podrido del Estado, de la Policía Federal, del Ministerio Público, de la Justicia. Trabajaron para criminalizar a la izquierda, a Lula y al Partido de los Trabajadores», afirmó. «No encarcelaron a un hombre, ellos intentaron matar una idea. Una idea no desaparece», sentenció. 

Asimismo, arremetió contra la situación de desempleo en el país y calificó al presidente Jair Bolsonaro de «mentiroso». El líder del PT subrayó que sale de prisión «sin odio» y tiene la voluntad de mostrar que «este país puede ser mucho mejor con un gobierno que no mienta tanto como Bolsonaro en Twitter». Por su parte, el ultraderechista todavía no ha realizado ninguna declaración.

Tras presentar a los simpatizantes a su hija y su nieto, Lula quiso mostrar a su actual pareja, la socióloga Rosangela da Silva. «¡Beso, beso, beso!», exclamó la multitud. Haciendo caso a los allí presentes, la pareja se besó ante una oleada de aplausos. 

«He conseguido la proeza de, estando preso, encontrar novia y que acepte casarse conmigo», anunció.

Su salida obedece a una orden del juez federal Danilo Pereira, dictada después de que los abogados del ex mandatario pidiesen su libertad formalmente el viernes tras un fallo adoptado por el Supremo Tribunal Federal (STF).

Sentencia del STF

Siguiendo el principio constitucional de presunción de inocencia, los jueces del STF decidieron el jueves, por seis votos a cinco, revocar la ejecución de la pena después de una condena en segunda instancia, por lo que la orden de prisión solo podrá darse después de resolver todas las apelaciones posibles. Al antiguo líder sindical le quedan todavía recursos pendientes, por lo que ha quedado en libertad.

Lula cumplía desde abril de 2018 una pena de 8 años y 10 meses de prisión por lavado de dinero y corrupción pasiva en el caso de un departamento triplex, en el marco de la ‘Lava Jato’. Los abogados del petistas piden que se anulen las condenas impuestas por Moro, porque consideran que no actuó con imparcialidad cuando juzgó al expresidente.

El líder histórico de la izquierda fue condenado también a 12 años y 11 meses de cárcel por corrupción y lavado de dinero en la reforma de una casa en Atibaia, São Paulo, pero la condena no está confirmada en segunda instancia. Además, tiene por lo menos otros seis procesos abiertos ante la Justicia.

«Creo que habrá justicia en este país siempre y cuando las personas se den cuenta de que la mentira no puede prevalecer», dijo Lula en una reciente entrevista en exclusiva con RT. «Y que el Tribunal Supremo de Brasil, como institución garante de nuestra Constitución, permita que las cosas vuelvan a funcionar normalmente y no deje que la mentira prevalezca sobre la verdad», vaticinó.

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