Hablar de masonería despierta curiosidad. Hay detractores y admiradores, casi sin escalas intermedias. Se la halaga con desmesura ligándola a cuanto prócer libertador exista o se la denosta por oscurantista y conspirativa. Predomina el desconocimiento.
Pues bien, aquí vengo, a tratar de explicar qué es la masonería. Podríamos encarar el asunto con alguna definición, el problema es asir en una frase concisa una idea que viene desarrollándose desde hace siglos. Tarea imposible. Ni los propios masones nos pondríamos de acuerdo. Considero más valioso tratar de transmitir conceptos o ideas que aproximen.
Tratemos de encontrar el camino por dos vías: por lo que no es y por lo que pretende la masonería como institución.
La masonería está lejos de todo dogma. Dogma es cualquier forma de pensamiento que se tiene por cierto y no está sujeto dudas. Las religiones se identifican con una verdad que consideran revelada. Con las ideas políticas pasa algo parecido. Esto no quiere decir que los miembros de la masonería no practiquemos religiones o que seamos antirreligiosos. Tampoco que no tengamos ideas políticas o no nos dediquemos al arte de la política. La masonería busca formas de entendimiento que estén por encima de esos valores que se comportan como limitantes en las relaciones humanas. Así, para la cuestión religiosa lo resuelve usando la fórmula del Gran Arquitecto del Universo, el que adquiere las características que cada uno asuma como verdadero. Para algunos será el dios de su religión, para otros será el Big Bang. En nuestras logias no se permite la discusión sobre política partidaria ni sobre religión, ambas han dividido históricamente.
Los masones intentamos independizarnos de cualquier pensamiento dogmático para llegar al librepensamiento.
La masonería pretende que sus miembros expandan sus conocimientos y amplíen la comprensión de las diversidades que coexisten. Interpretamos a la logia como un escenario de ensayo para las actividades de la vida diaria, en lo laboral y en lo social. El masón debe ser un individuo comprometido con la sociedad.
La masonería se sostiene sobre tres grandes pilares ideológicos: la libertad, la igualdad y la fraternidad. Promueve la libertad de conciencia y la tolerancia. Trabaja en pos de las igualdades y equidades sociales. En este aspecto entiende a la laicidad como un valor fundamental, lucha que viene sosteniendo desde hace tres siglos, a fin que las influencias dogmáticas no sean condicionantes socio-políticas. Siempre pregonó que el estado debe ser laico (motivo de los ataques constantes recibidos por parte de la Iglesia Católica), que sea neutro en materia religiosa, única manera de asegurar las libertades individuales.
La masonería fue producto del siglo XVIII. Las logias, hijas de las novedosas formas de libre asociación, fueron eficientes redes de comunicación. Se dispersaron rápidamente a ambos lados del Atlántico, primero en Europa y poco más tarde, en América. Por ellas fluyeron las ideas del iluminismo. Los intelectuales de entonces adhirieron entusiasmados de poder valerse de esa enorme red de difusión.
En un exagerado resumen podría decirse que los siglos XVIII y XIX fueron los de las ideas y de las grandes transformaciones sociales, el XX fue el de la revolución científico-tecnológica y lo que llevamos del XXI se está perfilando como el de la aceleración de esos cambios y el del surgimiento de nuevas crisis: comunicacionales, ambientales, sanitarias, etc. La masonería fue protagonista central en sus primeros dos siglos, ejerciendo roles políticos, militando el laicismo y dando cobijo a intelectuales.
En todo ese camino la masonería no estuvo ajena a las influencias sociales y dentro de ella misma existieron diferencias. A modo de síntesis puede decirse que hay dos grandes vertientes: la latina y la británica. La primera, derivada de la masonería francesa, que responde, tal como es la sociedad que le dio origen, a criterios laicos y republicanos. La segunda, por la misma razón, de ideas teístas y monárquicas. La masonería argentina, representada por la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, tiene una historia ligada a la modalidad latina.
La masonería es iniciática. Esto quiere decir que sus reuniones se hacen bajo ritual, que existe una ceremonia especial de iniciación y que la transmisión de conocimientos se hace en base a la utilización de símbolos. En el caso particular de nuestra institución los símbolos que utiliza son tomados de la construcción: masón quiere decir albañil en francés. La palabra francmasón deriva de los constructores que tenían franquicias para transitar libremente por fuera de su lugar de pertenencia en la Europa feudal. La tradición iniciática de la masonería se asienta sobre aquellos viejos constructores medievales que hicieron los grandes edificios del medioevo. Hoy sabemos con bastante precisión que nuestra masonería contemporánea, la creada en 1717, no tiene relación con aquella antigua y que tal tradición fue usada con fines de identidad y validación social, una costumbre que era muy arraigada en esos tiempos y utilizada también por otras organizaciones.
Merece una mención especial el secreto. Ha contribuido mucho a la tergiversación la impronta dejada por las persecuciones heréticas de la iglesia, las teorías conspirativas nacidas a finales del siglo XIX y los acosos a los que fueron sometidos los masones durante el estalinismo, el nazismo, el fascismo y el falangismo (“el contubernio judeo-comunista-masónico” en palabras de Franco). El secreto tiene como significado la imposibilidad de transmitir en forma certera la esencia de la masonería si no es participando en ella. La revelación o no de la condición de masón queda sujeta a la voluntad de cada uno. Puede darse el caso que alguien vea comprometida su actividad laboral si se conociera su pertenencia.
La institución ha tenido en los últimos años un cambio rotundo en su política. Ha abierto sus puertas, ha salido a los medios haciendo conocer sus posiciones. La masonería argentina ha participado activamente en las asesorías para las leyes de matrimonio igualitario e interrupción voluntaria del embarazo. La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones presentó el proyecto de ley de educación ambiental en 2020, aprobado por amplia mayoría en Diputados y por unanimidad en el Senado. La masonería quiere estar de nuevo en el eje de la agenda social.
En Concordia la masonería está trabajando en la misma dirección. A principios del 2021 nació la segunda logia de la ciudad: la Logia Utopía N° 713. Esto habla a las claras del crecimiento y de la cantidad de personas que quieren adherir a estas ideas.
