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A teatro colmado, conmemoraron el 159° aniversario de la Defensa de Paysandú

Con un emotivo acto que se llevó a cabo el martes 2 de enero en el Teatro Florencio Sánchez se conmemoraron los 159 años de la Defensa de Paysandú, uno de los hechos más heroicos que siguieron a la independencia uruguaya. En la ocasión, el Intendente Nicolás Olivera y el escritor Diego Fischer presentaron el libro “El precio de una traición”, recientemente publicado que trata sobre lo que sucedió durante la epopeya.

El acto comenzó con un gran trabajo audiovisual en el que mientras se veía en pantalla gigante imágenes de la Defensa de Paysandú, en sala se vivió un juego de luces y sonidos de bombas y cañones que hicieron sentir a las más de 500 personas que se hicieron presentes.

Luego, fue el turno de que la Banda Municipal “José Deballi” entonara los Himnos Nacional y de Paysandú, para posteriormente darle paso a la tertulia entre el Intendente Nicolás Olivera y el escritor Diego Fischer, quienes intercambiaron sobre el último libro “El precio de una traición”, recientemente publicado y que trata sobre la epopeya de Paysandú.

“El Paysandú de la Defensa era de prosperidad, de la mano de Basilio Pinilla, un hombre que trajo el progreso, la modernidad y modernización de Paysandú. Un lugar en donde los extranjeros querían afincarse por lo fértil y las buenas oportunidades que acá se generaban”, reflexionó Olivera. Y que luego del 2 de enero de 1865 “no quedó nada”.

“Lo que siempre ronda en el libro es el coraje”, aseguró el Intendente, quien además se preguntó “cómo se mide ese coraje”. “El coraje no se mide en el desafío que enfrentamos, sino que se mide en función de qué tan convencidos estamos de la causa que tenemos que defender”, sino Leandro Gómez, “sabiendo que estaba en inferioridad superlativa, nunca se hubiera enfrentado a esa situación”.

Pero más allá de prever el final, “estaba convencido que lo que tenía que defender estaba por encima de su vida y de sus hombres”.

“No sé si a los sanduceros nos define la tragedia que sucedió, sino que nos define la capacidad y la resiliencia que tuvimos para sobreponernos a esa adversidad”, indicó. En aquellos años, tras ser un pueblo que se encontraba en desarrollo, en expansión, en crecimiento, moderno, llegó la guerra y arrasó con todo. “Pero después de eso nos pusimos de pie”, resaltó.

“Pasaron otras cosas que pusieron a prueba nuestra resiliencia”, aseguró el Intendente. “No sé cuántas páginas tiene el libro, pero lo más importante es que nosotros tenemos que seguir escribiendo las páginas para seguir poniendo de pie a un departamento, más allá de las adversidades que podemos encontrar y eso nos cabe a todos los sanduceros”.

RECOLECCIÓN DE LA HISTORIA

Fischer por su parte, relató cómo fue escribiendo la historia, cómo recolectó los materiales. “Logramos rescatar del archivo de la marina brasileña cartas del Almirante Tamandaré, que le ponen letra a un montón de historias y versiones sobre cosas que se decían de la epopeya sin tener un sustento documental”, explicó. “No es un libro de historia, sino que es un libro de historias, cuyo protagonista principal es el Coronel Leandro Gómez y los hechos que llevaron a la masacre de 1864”, destacó.

El escritor contó que le llevó un año la investigación, en donde además se contó con el apoyo de Andrés Oberti, del Centro de Documentación Daniel Vidart, y de Alejandro Mesa, del Museo Departamental; quienes siempre “estuvieron muy bien dispuestos y con un gran espíritu de colaboración para que esto llegara adelante. El autor visitó además en reiteradas ocasiones Paysandú, recorriendo y conversando con los historiadores.

“Cuando Leandro Gómez llega a Paysandú sabe que va a morir”, indicó el esritor quien además resaltó el “enorme carisma” que tuvo el General dado que “sino no se puede entender cómo mil hombres se jugaron la vida sabiendo que iban a morir de la manera más terrible”.

LA EPOPYA SANDUCERA (1865)

La Defensa de Paysandú es tal vez el hecho de armas más dramático y heroico del ciclo de conflictos militares que siguieron a la independencia del Uruguay y se sucedieron a lo largo del siglo XIX. La defensa estuvo a cargo del coronel uruguayo Leandro Gómez,​ frente al sitio impuesto por las tropas del general uruguayo Venancio Flores (con apoyo del presidente unitario argentino, Bartolomé Mitre) y soldados aliados del Imperio de Brasil.

El sitio de Paysandú tuvo lugar entre comienzos de diciembre de 1864 y comienzos de enero de 1865, cuando unos mil defensores resistieron al ataque de un ejército de unos 15.000 soldados, principalmente brasileños, más una flotilla que bombardeó la ciudad desde el Río Uruguay. 

Basílica de Paysandú devastada por bombardeos brasileños.

Bloqueada por vía fluvial y atacada por un ejército, la defensa opuso 1.086 combatientes a las órdenes de los coroneles Leandro Gómez y Lucas Píriz. Entre los defensores de Paysandú se encontraban varios argentinos federalistas. Entre ellos se incluye Rafael Hernández (hermano del célebre José Hernández, autor del Martín Fierro), quien esperaba al otro lado del río Uruguay la oportunidad para unirse a los defensores.

Venancio Flores envió un ultimátum a Leandro Gómez exigiendo la inmediata rendición, y este devolvió la carta con una frase agregada, encima de su firma: «Cuando sucumba».

La defensa de la plaza, que no contaba con murallas, duró exactamente un mes. Leandro Gómez y Lucas Píriz se hicieron fuertes en el centro de la villa en torno a un perímetro de seis manzanas por dos, sosteniéndose de forma poco menos que increíble ante la disparidad de fuerzas, mientras esperaban refuerzos que descomprimieran la situación y forzaran a Flores a levantar el sitio.

Los auxilios que se esperaban nunca llegaron. El caudillo argentino ―el sanluiseño Juan Saá (Lanza Seca) fue detenido por el caudillo colorado de Soriano, Máximo Pérez, en el Río Negro (Uruguay), y el caudillo entrerriano Justo José de Urquiza se mantuvo neutral, pese a que uno de sus hijos participó en la defensa.

El 8 de diciembre se convino una tregua que permitió evacuar a una parte de las familias y algunos extranjeros, que pasaron a una isla del río Uruguay bajo jurisdicción argentina, la Isla de la Caridad, así llamada desde entonces.

La basílica de Paysandú en abril de 2011.

A pesar de la violencia del bombardeo desde el río y tierra, Paysandú, casi destruida, resistió y la bandera uruguaya aún flameaba en lo alto de la torre de la iglesia. La situación despertó una oleada de entusiasmo nacionalista en toda el área, si bien el cerco de los sitiadores impidió toda llegada de ayuda.

La Defensa de Paysandú se constituyó en el símbolo de la voluntad de una parte del pueblo uruguayo de defender la independencia nacional a cualquier costo.

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