La administración del presidente estadounidense Joe Biden anunció el miércoles las primeras normas federales sobre el agua del grifo para proteger al público de las «sustancias químicas permanentes» tóxicas, relacionadas con graves daños para la salud que van desde cánceres hasta daños en el desarrollo de los niños.
Invisibles y presentes en el agua, el suelo, el aire y el suministro de alimentos, las sustancias perfluoroalquiladas (PFAS) se acumulan en el organismo y nunca se descomponen en el medioambiente.
Una nueva norma de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) reducirá la exposición a PFAS en el suministro de agua de unos 100 millones de personas, lo que evitará miles de muertes y decenas de miles de enfermedades graves, según informó el organismo.
«Es una gran victoria para la salud pública en Estados Unidos», dijo a la AFP Melanie Benesh, que trabaja en cuestiones políticas para la organización sin fines de lucro Environmental Working Group (EWG).
«Eliminar estos químicos del agua potable reducirá la exposición, reducirá la carga de enfermedades y, en última instancia, salvará vidas».
La norma establece límites de agua potable para cinco PFAS.
Esto incluye dos de las PFAS más comunes: un contaminante conocido como PFOA que se usaba anteriormente en sartenes antiadherentes de teflón, y los PFOS, un compuesto que se utilizaba en revestimientos para proteger la ropa y las alfombras y en espumas contra incendios.
Solo 11 de los 50 estados de Estados Unidos ya tenían su propia normativa sobre PFAS en el agua.
La administración también anunció que iba a liberar 1.000 millones de dólares en fondos adicionales de la Ley Bipartidista de Infraestructuras para ayudar a las jurisdicciones a financiar sistemas de detección y tratamiento de aguas para poder cumplir con las nuevas normas.
¿Qué son los PFAS y cómo afectan la salud?
Los PFAS son una familia de químicos sintéticos que se utilizan en productos de uso cotidiano como hilo dental, cosméticos y utensilios de cocina para repeler el agua y el aceite. Son difíciles de degradar y se han relacionado con un aumento en el riesgo de padecer cáncer, afecciones de la tiroides, problemas reproductivos y daños cardíacos y hepáticos.
Un estudio de Environmental Working Group publicado en 2020 determinó que más de 200 millones personas en Estados Unidos estaban expuestas a agua potable contaminada con PFAS. Los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades estiman que estas sustancias se encuentran en la sangre de casi el 97% de todos los estadounidenses.
Michael Regan, administrador de la EPA, dijo que «el agua potable contaminada con PFAS ha sido una plaga para las comunidades de todo el país durante demasiado tiempo. Esta acción evitará miles de muertes y reducirá decenas de miles de enfermedades graves».
La dependencia considera que la regulación generará beneficios para la salud valorados en 1.5 billones de dólares anuales, derivados de la reducción de casos de cáncer, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y complicaciones en el parto vinculados con la contaminación por PFAS.
David Andrews, científico principal del grupo ambientalista Environmental Working Group, calificó el nuevo estándar como “histórico”. «Esta es la primera vez desde que se aprobaron las enmiendas a la Ley de Agua Potable Segura en 1996 que un contaminante del agua potable es considerado en el proceso regulatorio”.
Fuente: France24/Wired
