En un hecho histórico para la capital entrerriana, el gobernador Rogelio Frigerio anunció la toma de posesión formal de más de 60.000 m² del predio portuario de Paraná, luego de dos décadas bajo jurisdicción nacional. El traspaso, sin condicionamientos, sienta las bases para una transformación económica, urbana y participativa.
En un hito institucional y económico para la provincia, el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, anunció este viernes la toma de posesión formal del puerto de Paraná, un enclave estratégico que permanecía bajo control nacional desde hacía más de dos décadas. La recuperación se da tras 18 meses de negociaciones con el Gobierno nacional y marca un punto de inflexión en el proceso de descentralización de activos clave.
“Este lugar estaba abandonado hace más de veinte años. No tenía sentido que siguiera dependiendo de un organismo nacional que ni lo usaba ni lo cuidaba”, sostuvo Frigerio durante una recorrida por el predio junto a la intendenta de Paraná, Rosario Romero. El mandatario enfatizó que el traspaso se concretó “sin condicionamientos” y que, a partir de ahora, el futuro del puerto estará en manos de los entrerrianos.
El convenio firmado con la Administración General de Puertos S.A.U. (AGP) y refrendado por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, otorga a la provincia uso, custodia y acondicionamiento de tres predios ubicados en la zona de calles Laurencena y Santiago Liniers, con una superficie total de más de 60.000 metros cuadrados. El acuerdo establece un plazo inicial de tres años, prorrogable, en tanto se avanza hacia el traspaso definitivo de dominio.
Lejos de imponer un modelo cerrado, Frigerio planteó un enfoque participativo para definir el destino del puerto: “Vamos a convocar a la sociedad civil, a las universidades, a los vecinos y al sector privado para construir entre todos una propuesta de desarrollo sostenible y consensuada”.
Por su parte, la intendenta Rosario Romero celebró la medida como una oportunidad estratégica para transformar la relación de Paraná con su río. “Podemos soñar con un nuevo frente costero para la ciudad, con un polo turístico, gastronómico, cultural y recreativo que potencie el desarrollo urbano y económico local”, expresó.
El traspaso del puerto de Paraná no sólo tiene un valor simbólico, sino un profundo impacto potencial en términos económicos, productivos y urbanísticos. Con este paso, Entre Ríos no solo recupera soberanía sobre un activo estratégico, sino que abre la puerta a una nueva etapa de planificación territorial con liderazgo provincial.
En tiempos de centralismo fiscal y dependencia institucional, la decisión de tomar el control del puerto marca un ejemplo de gestión autónoma y visión de desarrollo regional. La provincia, ahora, tiene la posibilidad —y la responsabilidad— de convertir esa costa olvidada en una plataforma de futuro.

