Un informe oficial reveló que al menos 13 personas se quitaron la vida como consecuencia del escándalo de condenas injustas en la Oficina de Correos del Reino Unido, uno de los mayores errores judiciales en la historia del país. Cerca de 1.000 empleados fueron acusados erróneamente por fallas en un sistema informático defectuoso, generando consecuencias devastadoras para las víctimas y sus familias.
Un informe publicado este martes reveló que al menos 13 personas habrían tomado su propia vida como consecuencia del escándalo en la Oficina de Correos británica, donde cerca de 1.000 empleados fueron injustamente procesados y condenados por delitos penales debido a un sistema informático defectuoso.
Además, otras 59 personas habrían contemplado el suicidio en medio de uno de los mayores errores judiciales en la historia del Reino Unido.
Entre 1999 y 2015, cientos de trabajadores de sucursales postales fueron condenados erróneamente por robo, fraude y falsificación contable, basándose en evidencia proveniente de un sistema informático defectuoso. Algunos terminaron en prisión o se vieron forzados a declararse en quiebra. Otros perdieron sus hogares, sufrieron problemas de salud, rupturas familiares o fueron marginados por sus comunidades.
El juez retirado Wyn Williams, presidente de la comisión investigadora pública sobre el caso, indicó en el informe que 13 personas se suicidaron como consecuencia directa del sistema contable defectuoso de la Oficina de Correos, que mostraba “un faltante ilusorio en las cuentas de las sucursales”, según relataron sus familias.
El culpable fue un software llamado Horizon, desarrollado por la empresa japonesa Fujitsu, que la Oficina de Correos implementó hace 25 años para automatizar la contabilidad de ventas. Cuando el programa detectaba supuestos faltantes en las cuentas, la Oficina acusaba a los gerentes de sucursal de deshonestidad y los obligaba a devolver el dinero.
En total, el informe señala que unas 1.000 personas fueron procesadas y condenadas basándose en datos erróneos. Desde entonces, el gobierno británico impulsó una legislación para anular esas condenas y compensar a las víctimas.
Williams también afirmó que algunos altos funcionarios de la Oficina de Correos sabían —o deberían haber sabido— que el sistema Horizon era defectuoso. Sin embargo, “la Oficina mantuvo la ficción de que sus datos eran siempre precisos”, denunció.
Jo Hamilton, exgerente de la Oficina de Correos y activista principal en la campaña de denuncia, señaló que el informe “muestra la magnitud del horror que nos desataron”.
En un comunicado, el presidente de la Oficina de Correos prometió que se compensará a todas las víctimas. “La Oficina no escuchó a los gerentes de sucursal y, como organización, los defraudamos. Los gerentes y sus familias sufrieron años de dolor. Les llevó demasiado tiempo limpiar sus nombres y, en muchos casos, recibir una reparación”, expresó Nigel Railton.
Este martes se publicó el primer informe de la investigación oficial, que fue iniciada por el gobierno y tiene poder para solicitar pruebas a todas las partes involucradas. Se espera que en una próxima entrega se determine quiénes fueron responsables de supervisar el escándalo y se atribuya posibles culpas.
Fuente: Sylvia Hui, corresponsal en Londres de The Associated Press
