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El Puente Gumercindo Antonio Burna: Un lazo de hierro entre el pasado y el presente de Federación

El puente de hierro «Gumercindo Antonio Burna» no es solo una estructura vial, sino el umbral que conecta la modernidad de la Nueva Federación con las memorias de la ciudad sumergida. Este cruce simboliza el lazo entre el presente termal y el pasado de un pueblo que debió reconstruirse tras la creación de la represa de Salto Grande.

En el noreste de la provincia de Entre Ríos, existe un cruce que es mucho más que una simple estructura vial. El puente de hierro «Gumercindo Antonio Burna» se erige como el lazo que fusiona dos realidades: la pujante modernidad de la Nueva Federación y las memorias sumergidas de la Vieja ciudad. Este emblema debe su nombre a quien fuera el propietario de los campos donde hoy se asienta la actual localidad.

Un portal hacia la historia

Cruzar este puente es, para el visitante, realizar un viaje en el tiempo. El trayecto suele iniciarse en la Nueva Federación, una ciudad planificada, limpia y moderna, conocida por su glamour y su complejo termal. Sin embargo, al transitar los pocos kilómetros que separan ambos asentamientos, el paisaje se transforma.

La historia de este cruce está marcada por el «progreso» que dictó sentencia en la década de 1970 con la construcción de la represa de Salto Grande. Esta obra hidroeléctrica condenó a la vieja ciudad a desaparecer bajo las aguas del embalse, forzando a sus 5.000 habitantes a un doloroso desarraigo hacia un nuevo emplazamiento ubicado a solo 5 kilómetros, pero «muy lejos para el corazón».

El recorrido turístico: De las termas a las ruinas

Una de las propuestas más típicas para los turistas es el paseo en un tren sin vías que parte desde el complejo termal. El recorrido bordea la costanera hasta llegar al inicio del camino que custodia el viejo puente de hierro, donde un cartel marca el destino: “La vieja ciudad”.

Al cruzar a la otra orilla, el escenario cambia drásticamente por calles de tierra y construcciones que resistieron el paso del tiempo y el agua. Entre los puntos de mayor interés histórico se encuentran:

– Las ruinas de la Maternidad del Hospital San José : Un espacio que hoy ofrece restos de mampostería y que evoca el lugar donde nacieron generaciones de federaenses.
– El antiguo tanque de agua : Un emblema del siglo XX que aún se eleva con orgullo entre la vegetación.
– La Escuela N° 44 “Del Boyero” : Un edificio preservado por encontrarse en una zona no inundable. -Museos de la memoria : El Museo de la Imagen y el Museo de los Asentamientos conservan fotografías, frisos y objetos rescatados de las demoliciones antes de que el lago cubriera el sector urbano.

Un símbolo de resiliencia

Para los habitantes locales, el puente Gumercindo Antonio Burna es un recordatorio de la identidad compartida. Mientras la Nueva Federación goza de «buena salud» gracias al turismo termal inaugurado en 1997, la Vieja Federación sigue siendo un lugar sagrado.

Incluso hoy, cuando el nivel del lago baja al abrirse las compuertas de la represa, es posible divisar desde la zona los techos y cimientos de la ciudad que fue, un espectáculo que los lugareños describen como impactante y cargado de nostalgia. El puente, en este contexto, permanece como el testigo inamovible de un pueblo que entregó su vida para que naciera la energía, pero que se niega a olvidar sus raíces.

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