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El armadillo más grande del mundo sólo subsiste en áreas protegidas del Chaco argentino

La deforestación es la principal causa de la pérdida del hábitat del tatú carreta. Foto: Gentileza Proyecto Tatú Carreta.

Un estudio de investigadores e investigadoras del CONICET advierte acerca de los bajos registros del tatú carreta. La especie se encuentra amenazada y sobrevive apenas en el 10% de su hábitat natural.

Un estudio de investigadores e investigadoras del CONICET advierte acerca de los bajos registros del tatú carreta, una especie de armadillo gigante considerada la más grande del mundo en la actualidad, que se encuentra amenazada y únicamente habita en la región argentina del Gran Chaco. Los registros indican que estos animales sólo subsisten en áreas protegidas que equivalen a un 10% de su hábitat natural.

Las causas de este decrecimiento, explican los autores y autoras en el artículo recientemente publicado en el Journal for Nature Conservation, están estrechamente vinculadas a la deforestación. Para revertir esta situación y lograr salvar a esta y otras especies de la región chaqueña, resaltan la necesidad de restaurar la conectividad del hábitat y conservar los bosques nativos restantes.

El tatú carreta (Priodontes maximus) es el mayor de los armadillos vivos y puede llegar a medir un metro y medio, con un peso de hasta sesenta kilos. Está catalogada como una especie vulnerable a la extinción a nivel global según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y en peligro de extinción de acuerdo a la Categorización de Mamíferos de la Argentina.

Es un animal solitario y nocturno, tiene una baja tasa reproductiva y se alimenta casi exclusivamente de hormigas y termitas. Una de sus particularidades es que cava enormes madrigueras, mucho más grandes que las de otras especies similares.

“Este es uno de los primeros estudios de este tipo sobre la especie, que por sus complejos hábitos es muy difícil de detectar. Lo que sabemos hasta ahora es que su rol es muy importante porque actúa como un ingeniero de los ecosistemas. Decimos esto porque las grandes madrigueras que cavan son utilizadas por muchas otras especies de vertebrados como refugio o fuente de alimentos”, señala Yamil Di Blanco, investigador del CONICET en el Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UNaM), primer autor del estudio y principal referente en la especie en el país.

El tatú carreta (Priodontes maximus) es el mayor de los armadillos vivos y puede llegar a medir un metro y medio. Foto: Gentileza Proyecto Tatú Carreta.

Para determinar la presencia de estos armadillos, el grupo de investigación trabajó durante casi tres años, entre 2017 y 2019, buscando las madrigueras. Recorrieron más de 350 kilómetros en áreas con diferentes niveles de protección en las provincias de Chaco, y Santiago del Estero, incluyendo dos parques nacionales (Copo y El Impenetrable), tres parques provinciales (Loro Hablador, Fuerte Esperanza y Copo), además de zonas transformadas para la producción agrícola-ganadera.

Durante el trabajo de campo, se registraron más de cien madrigueras y más de 300 excavaciones de alimentación. Luego de aplicar distintos modelos para el análisis de datos, se determinó que la probabilidad de aparición de estas excavaciones fue mucho mayor en los bosques, dentro o cerca de las áreas protegidas. Esto quiere decir que en apenas el 10% del área de estudio hay altas probabilidades de que la especie habite.

  • La desaparición del Gran Chaco

Después del Amazonas, el Gran Chaco es la mayor ecorregión de Sudamérica y registra una de las tasas de deforestación más altas del mundo, principalmente debido a la transformación de sus ambientes naturales en áreas destinadas a cultivos como la soja o al pastoreo de ganado vacuno. La pérdida de estos bosques nativos afecta directamente a la supervivencia de la fauna, amenazando a especies como el armadillo gigante.

Para determinar la presencia de los armadillos, el grupo de investigación relevó madrigueras durante tres años. Foto: Gentileza Proyecto Tatú Carreta.

“A pesar de que aún existe una matriz de bosques en buen estado de conservación en la porción norte de la región chaqueña argentina, la cacería de fauna silvestre en estos bosques también es muy alta y está provocando un fuerte proceso de defaunación, sobre todo en especies de grandes mamíferos o de alto valor de conservación, como el yaguareté o el tatú carreta. Estos animales quedan cada vez más restringidos a las escasas áreas protegidas y están sin posibilidades de trasladarse entre una y otra”, explica Verónica Quiroga, investigadora del CONICET en el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, CONICET – UNC) y co-autora del estudio.

En las conclusiones, del trabajo, se advierte que para conservar al tatú carreta en la región chaqueña argentina, será necesario detener la deforestación en la región, haciendo un uso sostenible de los bosques restantes en tierras privadas, combinando la protección de la biodiversidad con las actividades productivas tradicionales a pequeña escala. Además, se resalta la importancia de consolidar una red de áreas protegidas de gran tamaño, bien implementadas y conectadas.

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