Sospechan que en el hecho participaron varios delincuentes y no solo el sospechoso que está detenido, y pide que se realicen los peritajes.
Los familiares de Mónica Ramos, la docente puntana que fue asesinada a puñaladas durante un asalto el 3 de marzo pasado en su casa que, luego, fue incendiada supuestamente para borrar huellas, denunciaron que la causa está paralizada y reclamaron a la Justicia que se realicen los peritajes científicos e informáticos aún pendientes en el expediente que quedaron demorados por la pandemia.
Si bien por el hecho se encuentra detenido un sospechoso, quien fue imputado y procesado de haberla asesinado para ocultar un robo, los familiares de Ramos (61) y su abogado sospechan que en el hecho participaron varios delincuentes que hicieron inteligencia previa y que permanecieron más de diez horas dentro de la vivienda hasta que huyeron en el auto de la víctima.
Martín Rodríguez, hijo de la docente y psicopedagoga que era muy reconocida en San Luis por ser, además, secretaria académica del Instituto de Formación Docente Continua (IFDC), lanzó una petición en la plataforma Change.org (change.org/justiciaxmonicaramos) para que lo acompañen en su reclamo de Justicia, la cual ya tiene más de 85.000 firmas.
«No podemos terminar de enterrar a mi mamá porque el cuerpo permanece en un nicho alquilado ya que aún restan realizarse pericias fundamentales para el esclarecimiento, como por ejemplo el hisopado en las uñas o sobre los pelos encontrados», dijo el hijo de la docente a Télam, en referencia al peritaje de rastros en el cual podría hallarse material genético del supuesto homicida.
Por el caso, cinco días después del crimen de Ramos fue detenido como sospechoso Héctor Federico Nuñez (32), quien se negó a declarar cuando fue indagado por el juez de instrucción 1 de la Primera Circunscripción Judicial, Marcos Flores Leyes, que lo acusó del delito de «homicidio criminis causa en concurso real con robo calificado por escalamiento e incendio».
Según el abogado de la familia de la docente, Hugo Scarso, Núñez está sindicado como «responsable directo del hecho» porque las filmaciones de la cámaras de seguridad lo registraron «merodeando la casa» de Ramos.
Su sospecha es que Núñez pudo haber subido al techo de la vivienda e ingresó por la puerta del patio «que estaba sin llave», ya que en la pared «quedaron las marcas de zapatillas y su arrastre para bajar».
Sin embargo, el letrado sospecha que pudo haber existido un entregador, conocido de la víctima, que se hallaba dentro de la casa al momento en el que llegó Núñez.
En tanto, el hijo de la docente, quien vive en Mendoza y su hermana en Francia, insistió en la necesidad de que la Justicia de San Luis «retome la actividad normal, porque necesitamos saber qué pasó para poder sepultar» a su madre.
«Las audiencias testimoniales fracasan porque los testigos no son notificados por la policía. La Justicia libra oficios pero éstos no llegan a los testigos, entonces no se puede completar la prueba», dijo Martín.
Por otra parte, el abogado exigió también que se agilice el peritaje sobre los teléfonos secuestrados en el marco de la investigación y reclamó que la empresa Telefónica responda a un pedido para que informe sobre las llamadas entrantes y salientes al teléfono fijo de la víctima.
«Esa información, es importante para la causa ya que la mujer había recibido en el teléfono fijo, llamados de personas que pretendían obtener alguna información, posiblemente para perpetrar algún delito, haciéndose pasar por su hijo en una oportunidad y por un supuesto primo de la víctima en otro llamado», dijo el letrado Scarso.
El caso
El hecho se registró el pasado martes 3 de marzo en el domicilio de la víctima, situado en la calle Belgrano 110, en la capital de San Luis, cuando un vecino se contactó al servicio de emergencias 911 para alertar sobre la presencia de humo que emanaba por una de las ventanas.
Los bomberos sofocaron en pocos minutos un principio de incendio que se había generado, y durante las tareas de enfriamiento y ventilación, y mientras los socorristas realizaban una inspección del resto de la vivienda, hallaron el cadáver de la mujer, tendido boca abajo y con heridas compatibles con un arma blanca.
El cuerpo se hallaba en el baño en medio de un charco de sangre junto a un toallón y la sospecha es que los tres focos de incendio registrados en la vivienda fueron realizados por el o los homicidas para borrar rastros.
Para el hijo de la docente, «hubo todo un trabajo de inteligencia, de vigilancia del domicilio» de su madre en las horas previas, «un claro conocimiento y aprovechamiento de que ella era una mujer mayor que vivía sola».
Según el hombre, «está probado que Nuñez rondó unas 14 horas mi casa, desde las 21.30 del lunes 2, hasta la mañana del día siguiente», y el ataque, fue cerca del mediodía del martes 3, por lo que no se trató de un robo al voleo».
Finalmente, Martín Rodríguez reclamó «Justicia para ella, para sus alumnos y alumnas, para sus compañeras y compañeros, para sus nietas, para sus amigas y para todos los que la amaban».
