El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, recibió este jueves en Tel Aviv al secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken y prometió la eliminación del movimiento islamista palestino. El conflicto ya ha dejado miles de muertos y los enfrentamientos persisten mientras el territorio palestino continúa bloquedo y sin electricidad. La intimación fue rechazada por Hamas y condenada por la ONU, cuyo portavoz argumentó que una evacuación de este tipo es «imposible sin provocar consecuencias devastadoras».
Israel ordenó este viernes la evacuación hacia el sur de «todos los civiles» del norte de la Franja de Gaza, una medida condenada por la ONU y rechazada por Hamas que se estima alcanza a un millón de personas, y que generó que miles de palestinos huyeran de la zona, mientras continúan los bombardeos al enclave y se multiplicaron los ataques israelíes a ciudades fronterizas del sur del Líbano.
«Civiles de la ciudad de Gaza, evacúen hacia el sur su propia seguridad y la de sus familias y aléjense de los terroristas de Hamas que los están utilizando como escudos humanos», señalaron las Fuerzas de Defensa (IDF) de Israel.

«En los próximos días, las IDF continuarán operando de forma significativa en la ciudad de Gaza y harán grandes esfuerzos para evitar dañar a los civiles», añadió el Ejército, con mensajes difundidos también en árabe, que dieron en principio un plazo de 24 horas, aunque admitió luego que esta evacuación «llevaría tiempo».
Desde el inicio de los enfrentamientos, el sábado último, tras un sangriento ataque de Hamas, alrededor de 1.300 personas murieron en Israel, 258 de ellos soldados, según el Ejército, y otras 1.800 fallecieron del lado de Gaza, entre ellas 583 niños y 351 mujeres, de acuerdo con las autoridades palestinas.
REACCIONES
La ONU, informada momentos antes de la orden israelí de «reubicación» de 1,1 millón de habitantes, urgió a anularla.
Una evacuación de este tipo es «imposible sin provocar consecuencias devastadoras», advirtió Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres.
Guterres pidió en un comunicado evitar una «catástrofe humanitaria» y dijo que «incluso las guerras tienen reglas», además de advertir que en la Franja de Gaza «el sistema de salud está al borde del desastre», «las morgues están desbordadas» y hay «una crisis del agua».

El presidente palestino, Mahmud Abbas, cuestionó la orden de desplazamiento masivo, que comparó con el exilio de 1948.
Abbas rechaza «totalmente el desplazamiento» de palestinos de la Franja «porque esto sería una segunda Nakba («catástrofe» en árabe) para nuestro pueblo», dijo, según una declaración publicada por la agencia de noticias palestina Wafa.
La Nakba, o «catástrofe», se refiere a los 760.000 palestinos que huyeron o fueron expulsados de sus hogares durante la guerra de 1948, que coincidió con la creación de Israel.
Y el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, exigió a Israel evitar muertes de civiles en la Franja, durante su paso por Doha, en Qatar.
“Pedimos a los israelíes tomar todas las precauciones posibles para evitar el daño a los civiles. Reconocemos que muchas familias palestinas de Gaza sufren sin tener culpa alguna y que civiles palestinos han perdido la vida», añadió el jefe de la diplomacia estadounidense.
Blinken estuvo ayer en Israel, y siguió viaje para reunirse en Amán con el rey Abdullah II de Jordania y con el presidente palestino Abbas, antes de llegar a Qatar.
La milicia islamista rechazó inmediatamente la orden. «Nuestro pueblo palestino rechaza la amenaza de los líderes de la ocupación (israelí) y sus llamados a dejar sus casas y huir hacia el sur o Egipto», afirmó Hamas en un comunicado.
ARABIA SAUDITA E IRÁN APOYAN A PALESTINA
