Un terremoto de magnitud 8,8 frente a las costas de Kamchatka, en el Lejano Oriente ruso, generó una serie de alertas de tsunami en todo el Océano Pacífico, afectando a países como Japón, Estados Unidos, Rusia, Perú, Chile, Colombia, México, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. El sismo se registró en la madrugada del 30 de julio, a unos 18 kilómetros de profundidad, y desató evacuaciones masivas, afectaciones menores en la infraestructura portuaria y una intensa circulación de desinformación en redes sociales.
OLAS DE HASTA 4 METROS Y EVACUACIONES EN MASA
El terremoto generó olas de hasta 4 metros en la costa rusa de Kamchatka, provocando inundaciones parciales en la ciudad portuaria de Severo-Kurilsk, donde resultaron varias personas heridas —aunque sin gravedad— y se reportaron daños en el puerto y embarcaciones arrastradas. Las autoridades rusas confirmaron la evacuación de la población y el despliegue de servicios de emergencia.
En Japón, un tsunami de 30 cm registrado en la región norte llevó a la evacuación de más de 1,9 millones de personas, incluyendo al personal de las plantas nucleares de Fukushima Daiichi y Daini, según informó la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO). Afortunadamente, no se detectaron impactos sobre la seguridad de las instalaciones nucleares, informó el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
ESTADOS UNIDOS: OLAS EN CALIFORNIA Y ALERTA CANCELADA EN HAWÁI
En Estados Unidos, las olas llegaron a 1,09 metros en la costa de California, según el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis. Si bien en Hawái se activaron evacuaciones, la alerta fue cancelada horas después, y no se reportaron daños significativos.
Una turista en Oʻahu relató a la BBC la tensión vivida: «Pensamos que teníamos tiempo de regresar a la casa, pero nos quedamos atrapados en el tráfico… luego nos quedamos sin gasolina», contó Farrell Monaco. A pesar de la espera, destacó la efectiva organización y la calma colectiva de la población.
LATINOAMÉRICA: CHILE, PERÚ, COLOMBIA Y OTROS PAÍSES ACTIVARON ALERTAS
En Chile, se emitieron alertas para gran parte de la costa. Según Senapred, aún se mantiene estado de precaución en siete regiones, aunque ya se cancelaron las alertas en Tarapacá, Antofagasta, Valparaíso, La Araucanía y Los Lagos. Se registraron alteraciones del nivel del mar de hasta 2,5 metros en algunas zonas.
En Perú, las olas llegaron a la Costa Verde, pero sin causar daños. Tras descartarse riesgos, la Marina de Guerra levantó la alerta y la Municipalidad de Lima reabrió completamente la vía costera, mientras se continúa con monitoreo regional.
Colombia, por su parte, emitió una advertencia en la costa del Pacífico, incluyendo Valle del Cauca, Nariño, Cauca y Chocó. El presidente Gustavo Petro confirmó que la ola alcanzó la isla Malpelo, ordenó suspender actividades de buceo y pidió ampliar con urgencia el puente del Pindo en Tumaco ante la posible crecida de las aguas.
Ecuador también activó una alerta para las Islas Galápagos, donde se registraron olas de hasta 1,3 metros, sin reportes de daños.
TSUNAMI: FENÓMENO VELOZ Y DEVASTADOR
Según la BBC, los tsunamis pueden desplazarse en el océano a más de 800 km/h, casi como un avión de pasajeros. En mar abierto, las olas apenas se perciben, pero al llegar a zonas poco profundas, su velocidad disminuye y su altura aumenta, provocando las inundaciones y daños más peligrosos.
OLA DE DESINFORMACIÓN
Además del fenómeno natural, los organismos oficiales alertaron sobre una ola paralela de desinformación que circuló en redes sociales, con videos antiguos, imágenes fuera de contexto y noticias falsas. Las autoridades instaron a la población a informarse solo a través de canales oficiales y evitar difundir contenido no verificado.
BALANCE PRELIMINAR
Aunque el sismo de Kamchatka —el sexto más potente del que se tiene registro— no provocó una catástrofe global, sí puso a prueba la capacidad de alerta temprana y evacuación en países de todo el Pacífico. La respuesta coordinada evitó mayores consecuencias humanas, pero dejó en evidencia la importancia de estar preparados ante fenómenos naturales de gran escala y de combatir activamente la desinformación en momentos críticos.
