Los espacios verdes públicos constituyen uno de los principales articuladores de la vida social. Son lugares de encuentro, de integración y de intercambio; promueven la diversidad cultural y generacional de una sociedad; y generan valor simbólico, identidad y pertenencia.
Diseño de jardines y una serie de flores cultivadas en el propio vivero de la IRN provocó una nueva incursión de funcionarios dedicados a los espacios verdes públicos y su mantenimiento. Tras la tarea, que no ha culminado, se puede disfrutar de copetes, Aliso, Salvia Nemorosa, Cosmos, Conejito o Flor De Conejo, Corales, Flor de Azúcar.
Se destaca otra vez que este grupo de trabajo, en su enorme mayoría son mujeres, “jefas de hogar” que ingresan a la Administración como Monotributo Social, o convenio con INAU, y un funcionario ingresado por la Ley N° 18651, ley de protección integral de personas con discapacidad.
En esta línea, la Organización Mundial de la Salud considera a la superficie de las ciudades destinada a espacios verdes por habitante como un indicador de calidad de vida urbana. Y recomienda como valor medio de este indicador a la relación: 10 a 15 m2 de espacios verdes por habitante. Ciudades como Curitiba, Bruselas, Amsterdam, Nueva York y Viena sobrepasan cómodamente esos parámetros.






