Ante el insólito fenómeno de miles de uruguayos que se instalan en ciudades fronterizas para aprovechar la situación cambiaria, se registra otro evento opuesto y es que ciudadanos naturales del lugar no consiguen alquilar.
El caso de Isidoro Bosyk y su pareja María Teresa ilustra el problema que se vive en la provincia mesopotámica. A fines de noviembre debieron dejar un complejo habitacional en Pueblo General Belgrano, zona que está a 10 minutos del centro de Gualeguaychú. Por una vivienda de 3 ambientes pagaban allí $100.000 por mes, pero cuando se acercaba la alta temporada turística la propietaria les pidió que la liberen.
Ahí empezó su peregrinar. No conseguían nada en precio hasta marzo, cuando recién pudieron alquilar una habitación con baño y cocina pequeña por la que pagan $40.000 mensuales. Y sin contrato.
“Fue dramático, porque ahora por no tener espacio no puedo pedirles a mis hijas que viven en Gualeguay que vengan, porque no tenemos lugar. Voy a verlas cuando mi actividad, que es conectar alarmas y sistemas de seguridad, me lo permiten”, dijo Isidoro, que durante todo el verano tuvo que “habitar” en su auto, un Susuki Fun modelo 2005, en distintas calles de la ciudad.
“Vivimos en el vehículo durante tres meses y estaba lleno de mercaderías. Hasta que pudimos alquilar la habitación y menos mal que aceptaron que pudiéramos vivir con nuestra perrita Negrita”, contó Isidoro a Infobae.
Además, Isidoro y María Teresa debieron vender buena parte de sus pertenencias. “Nos desprendimos de la heladera, las camas cuchetas y la de dos plazas. Para comer mientras vivíamos en el auto luego de cumplir con las obligaciones laborales comprábamos empanadas, y para ir al baño y ducharnos íbamos a una estación de servicio donde paran los camioneros. Fue dramático”, recordaron.
Hicieron reclamos, pero por los excesivos valores y la cantidad de requisitos les fue imposible alquilar. Desde hace casi dos meses se ubicaron en el Barrio Franco.
Fuente: Con información de Infobae (José Luis Cieri)
