Destacadas Región Oriental Salto

Salto conmemora el 209º aniversario de la Batalla de Las Piedras

Nuevamente una fecha patria encuentra transitando la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus. Por ese motivo, el Comité Patriótico de Salto informa que no se realizará el tradicional acto de conmemoración de la Batalla de las Piedras. Este lunes se compartirá un mensaje alusivo a la fecha a través de medios de comunicación y redes sociales, donde quedará disponible para todo público.

La Batalla de las Piedras, ocurrida el 18 de mayo de 1811, fue un triunfo muy importante del Gral. José Artigas y de la revolución libertadora del Río de la Plata, el primero de los orientales frente a las fuerzas «realistas».

Recordar y valorar nuestro pasado histórico, tener presente su legado, nos impulsa a estar más unidos como sociedad, a ser solidarios y cuidarnos entre todos para salir adelante.

Ese día se conmemora, asimismo, el Día del Ejército Nacional de Uruguay en su 209° aniversario.

A continuación compartimos un mensaje del Jefe del Batallón de Infantería Nº 7, Tte. Cnel. Luis Rodríguez, alusivo a la Batalla de las Piedras.

«BATALLA DE LAS PIEDRAS, DÍA DEL EJÉRCITO NACIONAL:

Hoy 18 de mayo recordamos el primer hito glorioso de las Armas de la Patria ocurrido hace ya 209 años.

La Batalla de las Piedras, constituyó la primera expresión de voluntad de un pueblo en armas que quiso ser libre y soberano, y que lleno de valor y coraje emprendía el largo y difícil camino hacia su libertad.

Haciendo un poco de historia, tenemos que decir que allá por febrero de 1811 un grito de libertad sacudió la campaña, Viera y Benavides, por el oeste, fueron la voz del prócer, mientras que por el este, donde nace el sol, Manuel Artigas llevaba tras de sí un jirón de la tierra gaucha para unirse a ese naciente pueblo en armas.

Los orientales van dejando todo y conformando un Ejército, armados de tacuaras, de picanas, de boleadoras, un Ejército que no nació con un decreto, ni se formó con extranjeros, que nació de la gente misma, de sus paisanos, de sus indios, de sus negros, en definitiva, de los orientales.

Amanece el 18 de mayo y la voz del prócer rompe el silencio diciendo, “exhorté a las tropas recordándoles los gloriosos triunfos que habían inmortalizado la memoria de nuestras armas y el honor con que debían distinguirse los soldados de la patria y todos me respondieron con entusiasmo que estaban resueltos a obsequiar su vida por ella”.

Se combatió durante toda la jornada, quedando en evidencia las dotes de iniciativa, sagacidad y genio militar del Tte. Cnel. Artigas, quien, tras realizar brillantes maniobras de reconocimiento, distracción y engaño, posiciona al enemigo en terreno desventajoso, para cortarle la retirada y exigirle la rendición, evitando asi un derramamiento de sangre mayor e innecesario.

Se produce entonces la primera gran victoria en suelo americano contra las fuerzas españolas, victoria engrandecida por las condiciones en que se dio la batalla, en desventaja de pertrechos, sobrepuestas por el espíritu de lucha y las ansias de libertad de cada uno de los soldados, espíritu fusionado por la presencia, imagen y figura del caudillo, el líder, el hombre, que condujo con soberbia las fuerzas a su mando, demostrando las mismas disciplina, subordinación y entrega durante todo el desarrollo de la Batalla.

Una Batalla planteada y conducida con inteligencia, agresividad y furia, demostración del dominio de conocimientos tácticos y estratégicos, objeto de lo más dignos reconocimientos.

Finalizada la batalla es pronunciada una de las frases más recordadas y que reflejan la calidad humana de nuestro Prócer, ¨Clemencia para los vencidos, curad a los heridos¨ y que marcan claramente el perfil humanista del General Artigas.

Es, en este día, un 18 de mayo que se conmemora el nacimiento del Ejército, que surge y crece con la patria misma, que sigue fiel a esos ideales, que se sigue nutriendo de ciudadanos y de gente de todas las condiciones sociales, que salieron, salen y seguirán saliendo del seno de vuestros hogares, a quienes se les da la esperanza de una vida mejor, se les inculca valores y principios que enriquecen nuestra sociedad dejando de ser esfuerzos individuales para ser parte de un esfuerzo común.»

Noticias relacionadas

Deja un comentario